Estrés y agotamiento afectan al personal docente al cierre del curso lectivo

Advierte sondeo realizado por sociedad

La etapa final de cada ciclo escolar se convierte cada año en un momento de gran tensión para quienes laboran en el sistema educativo. 

A la acumulación de tareas administrativas, evaluaciones y responsabilidades académicas se suma el cansancio emocional derivado de meses de alta exigencia, lo que coloca a muchos docentes y funcionarios al borde del agotamiento.

Según un reciente sondeo sobre salud mental en el sector educativo, elaborado por la Sociedad de Seguros de Vida, el 59 % de los participantes ha considerado dejar su trabajo por motivos relacionados con su bienestar emocional. 

Además, más del 70 % calificó su nivel de estrés laboral como alto o muy alto, y el 90 % reconoció que la carga de trabajo afecta significativamente su estado emocional.

Durante los últimos seis meses, más de 500 personas reportaron cansancio extremo y otras 400 indicaron dificultades para dormir. 

A esto se suman síntomas frecuentes como ansiedad, falta de motivación y problemas de concentración, señales que evidencian un deterioro en la salud mental del personal educativo.

La psicopedagoga Carolina Paris advirtió que el final del curso lectivo suele intensificar estos cuadros de agotamiento. 

“El estrés acumulado durante el año genera una sensación de desgaste profundo. Muchas personas llegan a esta etapa con poca motivación, con la mente saturada y con síntomas físicos de fatiga. Es un punto en el que el sistema está en esfuerzo continuo, sin avanzar, lo que puede derivar en estrés crónico si no se atiende a tiempo”, explicó.

Anteriormente, Diario Extra conversó la educadora y representante del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO), Carolina Cervantes, quien, desde su área, ratificó la situación actual que viven los docentes.

“Uno de los mayores problemas que enfrentan quienes se dedican a la educación en nuestro país es la parte emocional: ¿cómo manejar esa carga? No solo cumplir con los programas, sino sobrellevar las condiciones sociales y familiares de los estudiantes”, explicó.

Para Cervantes, el problema también pasa por limitaciones presupuestarias y salarios que no van acorde con el costo de vida.

“No tenemos presupuesto para construir colegios más grandes, con mayores aulas, ni para mantener salarios competitivos. Todo el mundo dice que los docentes tienen muchas vacaciones, pero hasta que entré al sistema entendí cuán necesarias son, porque se trabaja con muchas personitas de diferentes personalidades, compañeros en crisis y padres de familia”, concluyó.