Estos son los 3 grupos que se disputan San José

7 de cada 10 homicidios están ligados a ajustes de cuentas, según experto

Las agujas y catéteres son el principal producto de exportación.

La capital del país se ha convertido en escenario de una disputa violenta entre al menos tres estructuras criminales que buscan controlar el mercado de drogas.

El especialista en crimen organizado y anticorrupción, Mario Arias, explicó que el 70% de los homicidios en Costa Rica están vinculados con ajustes de cuentas y disputas por control territorial, con epicentro en los barrios del sur del Gran Área Metropolitana.

De acuerdo con estadísticas de la Policía Judicial, San José concentra 189 homicidios hasta el 18 de agosto. El cantón central suma 83 casos, seguido por Alajuelita con 23 y Desamparados con 13.

Los principales actores identificados en esta guerra por las plazas de droga son: Los Lara, Los Myrie, Los Coqueros según explican las autoridades y los expertos en la materia.

Los Lara una red con base en Desamparados y barrios del sur de San José. Son una estructura de liderazgo familiar que mantiene operaciones pese a la condena de 13 de sus miembros en julio de 2025, tres de ellos con penas de hasta 50 años de prisión. Su mando continúa desde prisión mediante familiares y terceros.

Los Myrie, tienen fuerte presencia en La Uruca y Alajuelita. A pesar de desarticulaciones parciales en abril de 2025, siguen activos. En agosto, su líder fue abatido en Lindora, lo que genera un reacomodo violento en su estructura.

En el caso de los Coqueros estos Operan en varios sectores del sur de San José y mantienen vínculos logísticos con grupos internacionales. Disputan puntos de venta en Hatillo, Alajuelita y Desamparados.

Modus operandi

Según Arias, estas bandas se financian con el narcomenudeo, que genera rentas millonarias: algunos búnkeres producen hasta ¢5 millones diarios. Controlan territorios con armas de grueso calibre, grafitis y ataques selectivos, mientras coordinan operaciones desde prisión con acceso ilegal a teléfonos.

El ciclo es recurrente: golpe policial, descabezamiento parcial, reacomodo de subgrupos y repunte de violencia. Nuevas células como Los Churros y Los Gemelos emergen tras capturas o muertes, lo que alimenta la fragmentación criminal.

Vínculos internacionales

El director de la Policía Municipal de San José, Marcelo Solano, advirtió que estas bandas mantienen nexos con estructuras colombianas y mexicanas que les proveen cocaína y armas.

Costa Rica no produce cocaína, pero su alto poder adquisitivo y un mercado estimado en 40.000 consumidores, según cifras del IAFA, lo convierten en punto estratégico.

Las agrupaciones locales, que comenzaron como apoyo logístico para narcotraficantes internacionales (transporte, casas de resguardo, combustible), evolucionaron hacia estructuras armadas que hoy controlan barrios enteros. 

En ese proceso recibieron pago en droga y armas, lo que fortaleció sus operaciones.

Actualmente reclutan a jóvenes de zonas vulnerables, muchos sin estudio ni empleo, para funciones como campanas o sicarios, a cambio de pequeñas sumas de dinero.

Operaciones desde prisión

El subdirector del OIJ, Michael Soto, reconoció que el encarcelamiento de los cabecillas no frena las operaciones. “Siguen mandando desde prisión mediante celulares decomisados o a través de visitas de familiares y conocidos”, indicó. El fenómeno es cíclico: cada vez que cae un líder se produce un reacomodo con picos de violencia y ajustes de cuentas.

Territorios en disputa

Los grupos mantienen zonas de control definidas, como Sagrada Familia en San José, donde reside el núcleo familiar de los Lara. En otros sectores existen “territorios en conflicto”, donde un punto de venta cambia de manos mediante ataques armados. “Un grupo llega, dispara y obliga al vendedor a trabajar para ellos. Luego viene otro y hace lo mismo. Es una guerra de sangre interminable”, señaló Soto.

Riesgos y perspectivas

El asesinato del líder de los Myrie anticipa una nueva escalada de violencia. Para Arias, Costa Rica enfrenta señales de “mexicanización parcial”, reflejadas en el sicariato y en homicidios cometidos a plena luz del día.

El especialista advirtió que el Estado carece de recursos suficientes para enfrentar esta problemática y llamó a un pacto nacional por la seguridad y la defensa del país, que permita reforzar cuerpos policiales, cortar los flujos financieros de las bandas y recuperar el control territorial en al menos 23 zonas críticas.


El 15 de agosto presuntos lideres de Los Myarie fueron ultimados.

Escalada reciente

La violencia registrada durante el fin de semana largo por el Día de la Madre dejó ocho homicidios y diez heridos con arma de fuego o blanca, incluido un triple crimen en Santa Ana.

Soto reiteró que la mayoría de los asesinatos responden a ajustes de cuentas y venganzas ligadas al narcotráfico, que representan cerca del 75% de los homicidios. Además, en el 80% de los casos se utilizan armas de fuego. La proyección es que el país cierre este año con entre 880 y 900 homicidios, lo que confirma la tendencia creciente.

Una violencia cada vez más visible

Las autoridades advierten que los homicidios ya no ocurren exclusivamente en barrios conflictivos o en horarios nocturnos, sino a cualquier hora del día y con víctimas colaterales. La Policía mantiene reuniones de coordinación interinstitucional para intercambiar información de inteligencia y contener la escalada en San José y otras regiones.