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El Ministerio de Justicia y Paz elevó el tono frente al control del sistema penitenciario nacional, luego de que un intento de motín protagonizado por 132 privados de libertad en el ámbito A del Centro de Atención Institucional (CAI) 26 de Julio, en Puntarenas, culminara con la muerte de un recluso de 27 años, identificado con el apellido Guerrero.
Ante los hechos registrados, el ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, fue categórico al señalar que las autoridades no darán marcha atrás en el restablecimiento del orden y la disciplina dentro de los centros penales.
“En las cárceles de Costa Rica no mandan los privados de libertad. Aquí manda el Estado. No vamos a tolerar motines, agresiones, ni actos criminales dentro de nuestros centros penitenciarios. El orden, la disciplina y el control son innegociables”, sentenció el jerarca.
Como parte de las directrices giradas tras la revuelta, la cual ocurrió en el mismo recinto donde semanas atrás se ejecutó una requisa que derivó en el traslado de reclusos de alta peligrosidad, la Policía Penitenciaria desplegó labores de investigación para individualizar a los autores materiales del homicidio y a los principales promotores de la gresca.
En esa línea, el ministro Aguilar instruyó evaluar de manera inmediata el traslado de los sospechosos de la agresión y de aquellos reclusos cuya conducta represente un riesgo grave para la seguridad hacia el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), ubicado en San Rafael de Alajuela.
Las autoridades reiteraron que los datos recabados durante las indagaciones internas serán remitidos de inmediato a los Tribunales de Justicia para proceder con las causas penales correspondientes.