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Estar en la la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también conocida como el “Club de los Países Ricos”, costaría al país unos ¢2 mil millones.
Está es la cuota estimada por el Ministerio de Hacienda en este momento, cuyo dato se conocerá más en concreto una vez que Costa Rica pueda ingresar a esa organización.
La cifra trascendió ayer durante un encuentro con el asesor Global Senior del Centro de Política Tributaria del OCDE, Ubaldo González, sobre los avances del país en el proceso de incorporación.
De acuerdo con González, la cuota que se cobra a los países miembros es específicamente para costos de financiamiento y personal.
El monto no es igual para todos los países, sino se determina según sea la condición de cada uno.
El Producto Interno Bruto (PIB), la población, y el PIB pér capita son algunos de los aspectos que se toman en cuenta en la fórmula para estimar la cuota.
Actualmente, Costa Rica al no ser miembro aún, paga por aparte cada vez que quiere participar de un comité. Solo en el caso de Hacienda el monto ronda los ¢16 millones al año, más los gastos de viaje.
Además de Hacienda, otros ministerios participan en comités como es el caso del Ciencia y Tecnología y Comercio Exterior. Los montos que invierten cada uno por participar en los comités no trascendieron.
En este momento, Costa Rica ya tiene un pie adentro, y la expectativa no es que pierda el impulso, sino que logre asumir los compromisos en los campos que debe mejorar. Sin embargo, González reconoce que lo más difícil es lograr la decisión política de postularse para el ingreso.
ES UN TEMA DE MADUREZ
Hoy Costa Rica compite con Colombia, Letonia y Lituania para alcanzar un puesto en la OCDE. No obstante, el presidente Luis Guillermo Solís se puso como plazo tener los procesos concluidos al 2018.
Para ese momento no se tendrá que tener precisamente la ejecución de los planes, sino más bien, las políticas a desarrollar para temas específicos, pero cuando se trate de proyectos de ley, sí tendrán que ser aprobados de previo al ingreso a la OCDE.
Hasta ahora, el país no ha recibido la invitación de ingreso, sino que se encuentra en un proceso de evaluación para determinar si es apto para entrar. Esto implica pasar 22 pruebas o contar con el aval del mismo número de comités.
Sobre la posibilidad de que todo quede en papel, González enfatizó en que se trata de un tema de madurez de los países y que si una economía no cumple lo que hay es cierta presión para que avance, pero de parte de sus homólogos. De momento, nunca han echado a ningún país de la OCDE por no cumplir.
Al respecto, el viceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez, manifestó que ningún país llega a la OCDE a incumplir, porque justamente se trata de un interés de crecimiento y ninguno es forzado a llegar ahí.
Hay realidades que son de comprensión para el organismo. Por ejemplo, no van a pretender que en un año el país tenga 150 tratados de doble imposición cuando en este momento tiene solo tres.
¿Y QUÉ GANAMOS?
Se presume que después de ingresar a la OCDE, Costa Rica podría estar a la par de países más desarrollados de los que podría aprender, para mejorar la calidad de vida de los ticos.
Tener una mejor recaudación de impuestos y más justa, así como menores trámites y filas para recibir un servicio, serían parte de las mejoras. La OCDE también colabora en la redacción de proyectos de Ley.
El respeto en los derechos humanos, el pacifismo, el modelo educativo, y el ser un país de renta media son parte de las características que harían atractivo al país para la OCDE.
México y Chile serían dos de los países, cuya calidad de vida ha cambiado significativamente, una vez que ingresaron a la OCDE.