Estafas en Costa Rica: Millones perdidos y vidas destrozadas

Delitos informáticos con estafas bancarias crecen todos los años

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Gina Sibaja es politóloga y profesora universitaria. Su vida cambió por completo al convertirse en una de las 4 mil víctimas de estafas informáticas bancarias que cada año reporta el país.

Ella fue víctima de una estafa al intentar entrar al Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop).

A Sibaja le rebajaron más de ₡10 millones al llenar unos formularios para ingresar a la plataforma.

Gina Sibaja, víctima de estafa bancaria – Fotografía Raquel Vargas

La víctima asegura que duró varias horas en una llamada con un supuesto ayudante, hasta que recibió notificaciones de transacciones bancarias de su tarjeta de crédito.

Se realizaron hasta 11 movimientos de extra-financiamiento con cifras que superaron los ₡10 millones.

Gina Sibaja, víctima de estafa bancaria – Fotografía Raquel Vargas

“Me sentí deprimida, tuve pensamientos suicidas. Afortunadamente, aparecieron un grupo de personas, de amigas cercanas, que me dieron contención y hasta dinero me depositaron”, explicó.

“El banco no me recibió hasta que fuera al OIJ. Llegué y me di cuenta de lo que había pasado. Yo ni sabía que existía el método de extra-financiamiento (…) Ese año fue poco productivo, tuve muchísimos problemas de salud“, comentó la víctima.

Esta situación generó en Sibaja depresión y pensamientos suicidas. “Me sentí tonta”.

Ella explica que recibió ayuda monetaria de algunas personas cercanas a ella para poder pagar una parte de la deuda que aún mantiene.

En Costa Rica, miles de personas son víctimas de estafas informáticas: de la noche a la mañana sus cuentas bancarias aparecen vacías.

El drama que se vive va rodeado de dolor y angustia. Datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) revelan que durante el 2024 las estafas bancarias afectaron a más de 4 mil personas.

El problema se agrava cuando las víctimas coinciden en que hay entidades financieras que solo “se lavan las manos” y las denuncias terminan en nada.

Bryan Rostrán, víctima de estafa bancaria – Fotografía Raquel Vargas

Le puede pasar a cualquiera: técnico informático también fue víctima

Bryan Rostrán es un técnico informático de 36 años que también fue víctima de estafa bancaria y perdió hasta ₡7.5 millones.

Rostrán era cliente de un banco estatal y recibió una llamada de un falso agente quien le indicó que, por razones de seguridad, tenía que seguir un protocolo para matricular una nueva cuenta.

Al seguir los pasos que el estafador le indicaba, sus ahorros se transfirieron y se quedó sin nada.

“El tema de la estafa tuvo afectaciones en mi salud, en mi rendimiento laboral. Generó una gran impotencia en mí”, indicó el informático.

Rostrán aseguró que la situación incluso lo llevó a perder la autoestima y algo que le molestó es que recibió una respuesta machote por su caso.

El dinero fue traspasado a cuentas del mismo ente sin posibilidad de hacer algo.

“Aproximadamente ₡7.5 millones sustrajeron de mi cuenta. Lo increíble es que ese monto fue a parar a cuentas del mismo banco”, mencionó la víctima.

Bryan Rostrán, víctima de estafa bancaria – Fotografía Raquel Vargas

Tanto Gina como Bryan hoy forman parte de un grupo de personas que impulsan una comunidad llamada “Gente Estafada en los Bancos de Costa Rica”, el cual tiene como objetivo dar apoyo a las víctimas y promover una ley para dar responsabilidad a los entes financieros.

Evolución del crimen

El fiscal Miguel Ramírez, Jefe de la Unidad de Cibercrimen del Ministerio Público, explicó que los delitos informáticos han evolucionado.

Por ejemplo, al inicio se usaban páginas y estafas de mala calidad, pero ahora usan mecanismos mucho más elevados que simulan sitios de servicios públicos: bancos, municipalidades y marchamos.

“Cada vez que hay un tema, sale a flote una página falsa”.

Fiscal Miguel Ramírez

“Pueden comprar la ubicación del link de ellos, del dominio y ponerlo de primeros, ha mejorado a tal punto que inclusive el marco de la tecnología utilizada es tan fina que usted no distingue fácilmente visualmente una imagen de una página de la otra”, explicó Ramírez.

El especialista del Ministerio Público advirtió que son detalles que obligan a prestar atención.

“Ahí sí tenemos que tener una prevención, una culturalización. ¿Están nuestros adultos mayores, nuestra gente vulnerable en esa capacidad?”, reflexionó.