
En enero anterior, el volcán Tenorio presentó un enjambre sísmico que hizo dudar a los expertos sobre si esta actividad se relaciona con el despertar del coloso.
Precisamente los vecinos hoy viven con la incertidumbre de si efectivamente se inició un importante acontecimiento que podría generar una emergencia.
Cristian Ramírez, guía turístico de la zona, mencionó, “la naturaleza trabaja con ella misma, pienso que el ser humano lo que hace es estudiarla, si ellos dijeron que hay una actividad, solo hay que tener paciencia y esperar que ellos hagan los estudios y ver las prevenciones que den para acatarlas”.
El guía, que efectúa incluso paseos al coloso para ganarse la vida, añadió que deben prepararse, pero no alarmarse, porque no se sabe cuándo pueden ocurrir los fenómenos naturales, así que lo importante es tener calma y estar tranquilos, ya que solo Dios sabe en qué momento sucederían.
Un ejemplo del modo en que se aprovecha la actividad sísmica puede verse en los volcanes Arenal y Turrialba, que al hacer erupción favorecieron el turismo sin perjudicar a los lugareños.
“Tengamos la fe de que aquí nos puede pasar eso, puede llegar a que se nos aumente más el turismo, así que tengamos fe y a estar tranquilos”, culminó.
Por su parte, Patricia Ugalde, directora de la escuela Líder de Bijagua, trabaja para activar el plan de protocolo con los 373 alumnos y el personal docente administrativo en caso de una emergencia.
Asimismo, don Enrique Matamoros, vecino de Bijagua, respondió: “ha sido una sorpresa ya que los sismos anteriores nos preocuparon, fue en una zona muy cercana, pero hay que estar tranquilos en expectativa y no alarmarnos demasiado, hay que estar pendientes de lo que digan los expertos”.
En cuanto al estado del río Celeste, se mantiene de ese color, de modo que los turistas no se alejan de la zona y cada día lo visitan más nacionales y extranjeros.