Especial: “Veneno para la democracia”: 80% de ticos temen por la desinformación

País es golpeado por desinformación, expertos alertan sobre desgaste institucional

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Costa Rica no es una isla inmune a las dinámicas de manipulación que sacuden al mundo digital; por el contrario, enfrenta un proceso de erosión institucional donde la desinformación ataca el corazón mismo del sistema democrático: la confianza electoral.

A nivel social, la ciudadanía percibe la desinformación como una amenaza crítica, pero sufre de un peligroso sesgo de “sobreconfianza”.

Estudios recientes del Programa de Libertad de Expresión (Proledi-UCR) revelan que más del 80% de los costarricenses considera la desinformación como un problema grave para el país.

Sin embargo, surge una contradicción estructural: casi siete de cada 10 personas afirman estar capacitadas para detectar mentiras en la red, pero están convencidas de que los demás carecen de esa habilidad.

“Las personas confían en la capacidad propia para identificar la desinformación, pero no confían en la capacidad ajena, y ese es un problema para la alfabetización mediática”, detalló Giselle Boza Solano, coordinadora de Proledi.

La desinformación avanza en redes sociales.
La desinformación avanza en redes sociales.

¿Cómo ataca la problemática en el país?

Sobre la estructura y el origen de estas operaciones, Gustavo Román, vocero del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), descarta que la narrativa desinformadora responda prioritariamente a una injerencia extranjera, ubicando el foco principal en la dinámica política nacional.

“Yo creo que en el caso costarricense es prioritariamente doméstico, más allá de que haya contactos, entre consultores y que haya prácticas que después se replican en distintos países”, subrayó.

No obstante, asegura que en muchos casos la narrativa es similar a la de otros países de la región.

“Hay un famoso video de que el crayón con el que se marca la papeleta para votar, se borra la marca. Yo he compartido con colegas míos, es decir, encargados de comunicación de los distintos organismos electorales de América Latina, y en casi todos se ha usado incluso ese mismo video”, detalla.

Para Proledi, el éxito y la rápida propagación de estas narrativas engañosas no ocurren en el país de forma aislada, sino que requieren de un contexto propicio que facilite su adopción.

En Costa Rica, las mentiras digitales y las campañas de manipulación encuentran un terreno fértil en el desencanto ciudadano acumulado hacia la institucionalidad, la polarización sociopolítica y el paulatino deterioro de la confianza en los actores políticos tradicionales.

“La desinformación ha calado porque tenemos un entorno favorable para eso. Es decir, había un desencanto de la ciudadanía alrededor de la institucionalidad democrática, había una pérdida de confianza en los actores políticos”, agregó Boza.

¿Desinformación en las elecciones 2026?

Durante los recientes comicios, el TSE fue el blanco principal de campañas coordinadas orientadas a sembrar dudas sobre el escrutinio de votos y deslegitimar el arbitraje institucional.

La problemática es que, en lugar de provenir exclusivamente de actores marginales o cuentas anónimas, la evidencia señala que la desinformación es impulsada con frecuencia desde las propias cúpulas de poder y las conferencias de prensa oficiales.

Tanto Boza como Román coinciden en que la desinformación actúa como un “veneno para las democracias”, más aún cuando es instrumentalizada desde la función pública.

“Una de las principales características de la desinformación en el proceso que pasó fueron los ataques al TSE para deslegitimar el proceso democrático. Lamentablemente, hoy en día en América Latina los liderazgos políticos y los gobernantes son los primeros creadores y difusores de desinformación”, agregó Boza.

Incluso, Román menciona como una de estas prácticas el tema de la “Mordaza” que, desde Zapote, aseguraron que estaba imponiendo el máximo ente electoral con la veda política.

“El embate de desinformación y de ataque que recibió el Tribunal de cara a las elecciones del 2026 no tiene precedentes en la historia de Costa Rica. La desinformación se lideraba desde Casa Presidencial y a partir de ahí se reproducía en una red de medios de comunicación, programas, influencers y cuentas automatizadas”, explicó.

El discurso político contra el TSE

Un análisis elaborado por Grupo Extra durante los meses de la campaña política sobre la conversación en redes sociales reveló el profundo impacto y la dinamización del debate digital en torno al TSE y el proceso democrático costarricense.

Las publicaciones reflejaron el clima de alta tensión entre el mandatario de ese entonces, Rodrigo Chaves, y la presidenta del órgano electoral, Eugenia Zamora, caracterizado por acusaciones de censura, sesgo político y amenazas a la estabilidad democrática.

Los hallazgos demuestran cómo las plataformas digitales sirvieron como caja de resonancia para cuestionar el arbitraje electoral frente a la contienda de 2026, marcado por la polémica en torno a la campaña oficial “Cayó la mordaza” y el histórico choque entre poderes.

Solamente entre el 1° de noviembre de 2025 y el 16 de febrero de 2026, el seguimiento técnico sobre la narrativa vinculada a los términos “TSE, Tribunal Supremo de Elecciones, mordaza” registró un volumen superior a las 8 mil menciones y más de 114 mil interacciones totales en redes sociales.

La distribución de sentimiento reflejó una marcada polarización y escepticismo ciudadano, con un 14% de reacciones positivas, un 41% neutrales, un 10% negativas y un 35% clasificadas como irrelevantes.

Sin embargo, la conversación predominante estuvo dominada por una inédita confrontación política proveniente de Zapote, las denuncias sobre irregularidades y un constante fuego cruzado sobre la veracidad del discurso oficial.

Imagen con fines ilustrativos.