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Roberto Barrantes Gutiérrez, padre del joven Sebastián Barrantes, fallecido en el accidente donde un bus colisionó con al menos cinco vehículos más, responsabiliza directamente al chofer del automotor en Garabito.
Según Barrantes, el chofer “sabía que los frenos fallaban” antes de emprender el viaje en el que transportaba a 28 adolescentes.
Su hijo, un joven de 22 años con diagnóstico de Asperger y estudiante próximo a graduarse en Ingeniería Informática, murió en el choque múltiple entre el autobús, un pick-up y una motocicleta, ocurrido en las cercanías de Villa Caletas, en ruta hacia Punta Leona. Otro joven que lo acompañaba fue trasladado al hospital en condición crítica.
“Mi hijo no tomaba, no fumaba, no salía de fiesta. Estaba trabajando ese día, regando herbicida con un dron para ganarse ¢200 mil. Y murió porque un irresponsable decidió manejar un bus que no frenaba”, afirmó el padre en conversación con Diario Extra.
Según su relato, un amigo suyo, ciudadano extranjero y testigo del hecho, advirtió que el conductor estaba revisando el sistema de frenos momentos antes de iniciar el trayecto, y que incluso el vehículo emitía olor a quemado. El testigo habría compartido un audio con su versión de los hechos, el cual fue entregado por el denunciante a la prensa.
De acuerdo con la versión preliminar brindada por el oficial de tránsito que atendió la escena, el hijo del denunciante habría impactado contra el bus, evitando que este cayera por un guindo de 50 metros con los estudiantes a bordo.
“Él atravesó el pick-up y frenó al bus. Mi hijo murió ahí, pero evitó que 28 familias vivieran la misma tragedia”, expresó el padre, visiblemente afectado.