
Después del homicidio ocurrido cerca de la media noche de este domingo, en San Juan de Dios de Desamparados, los vecinos siguen sorprendidos y asustados, ya que consideran el lugar es muy tranquilo, y tenían muchos años de no ser testigos de un hecho tan violento.
Un equipo de DIARIO EXTRA conversó con algunos de ellos, los cuales prefirieron mantener su identidad protegida y brindaron información de ¿cómo es residir en ese barrio?, ¿qué tipo de ambiente se observa y qué pudieron escuchar en el momento de los hechos?
Sostienen que únicamente, hace muchos años hubo una balacera en un bar clandestino, cercano a la licorera en la que ocurrió esta vez.
Al parecer nunca tuvieron problemas de ningún tipo, hasta hace dos meses cuando la licorera fue alquilada a gente que no es del lugar.
Relatan que a partir de ese momento empezaron las fiestas y celebraciones en media calle, la música hasta altas horas de la noche, la presencia de muchas personas tomando en vía pública, carros parqueados por todo el vecindario, y la solicitud frecuente de los vecinos de que se presente la Fuerza Pública para atender estas situaciones que les han robado la paz.
“En el bar nunca se ha presentado un problema, es muy tranquilo. Fue hasta que la licorera cambió de dueño porque antes tampoco generaba problemas”, indicó un lugareño.
“Escuché siete bombazos, eran como las 12 de la noche, y una moto que salió a toda velocidad. La Policía duró como 10 minutos en llegar, cuando salí a ver llegó la Fuerza Pública y la ambulancia. Ya habían cerrado todo en la licorera y ellos ingresaron, pero seguro ya estaba muerto”, relató otro de los vecinos.
Varias personas indicaron que tras lo sucedido y el impacto generado, analizan cambiar de lugar de residencia, ya que para ellos lo primero es la seguridad y la paz de sus familiares.
En el Lora’s Bar cuentan que estaban por cerrar después de una noche muy movida.
“Le estaban cobrando a los últimos cuando se escucharon los bombazos. Los que manejan el bar se apuraron a cobrar, cerraron y nos fuimos”, relató uno de los clientes.
El dueño del bar tiene poco de tenerlo a su cargo y cuenta que nunca se relaciona con la gente del lugar porque se dedica solo a atenderlo y, además, reside en otro lugar. Dice que es una zona tranquila y le sorprende lo que pasó.
El bar se encuentra muy cerca de la licorera, un abastecedor y una soda, donde predominan las viviendas. Según nos cuentan, la mayoría de familias son propietarias de los establecimientos y residentes del lugar desde hace muchos años.