
Un grupo de papás y estudiantes de la Escuela Santa Rita, en El Infiernillo de San José de Alajuela, cerró el centro educativo como protesta ante la inseguridad que viven sus hijos por las constantes balaceras que se dan en el lugar.
La preocupación de los padres de familia aumenta al ver que los proyectiles ya llegaron afectar la estructura de la escuela, la cual acoge a más de 400 estudiantes.
Uno de los papás molestos, quien no quiso revelar su identidad por temor a represalias, dijo que el intercambio de balas entre bandas es constante y la presencia policial nula.
“Ya era hora de tomar acciones, estamos decididos a no mandar a nuestros hijos a la escuela hasta que nos den una solución al problema”, comentó el hombre.
“Una bodega de la escuela quedó como un colador por una balacera que hubo hace unos 22 días, el jueves pasado hubo otra en la noche por los cuatro costados de la escuela. La situación es crítica con balas en las casas, huecos en los techos, pero, no tenemos respuesta de las autoridades”, detalló el papá.
Vecinos de la zona afirman que la problemática empezó desde el 2015, sin embargo, hubo presencia policial durante tres años día y noche, reduciendo la lluvia de balas.
No obstante, reprocharon que con el cambio de gobierno quitaron la custodia policial en el barrio y ahora los pleitos de las bandas por apoderarse de los espacios públicos son pan de todos los días.
“En la comunidad de Tuetal Norte hay cerca de 150 niños que deben pasar todas las mañanas un puente donde se ubica una banda grande y también se dan muchas balaceras ahí”, relató el padre de familia preocupado.
En el Ministerio de Educación Pública (MEP), ante la consulta de este medio, indicaron por medio del documento DREA-O-0173-19 firmado el 18 de marzo anterior por Fernando López Contreras, director regional de Alajuela, las medidas que han tomado para resguardar la integridad física de los menores.
En el texto se lee sobre la aparente coordinación con Fuerza Pública, con el fin de que los estudiantes lleguen con bien a sus casas.
También se cambió el horario de los grupos de primer y segundo ciclo para que salgan de clases en horas del día, sin correr mayor peligro. Las clases se impartes ahora desde las 7 a.m. hasta las 2:20 p.m.
En el caso de preescolar, en marzo no se había autorizado el cambio de horario, por lo que manejaban la doble jornada, en la mañana de 7 a.m. a 11:50 a.m. y en la tarde, de 11:40 a.m. a 4:40 p.m., aunque se ve la posibilidad de cambiarlos para evitar conflictos.
Aunado a ello, se valoraba la posibilidad de recortar 20 minutos a la hora de almuerzo de los docentes para que los niños salieran más temprano.
Pese a las medidas, López Conteras fue sincero al decir que ninguna acción va a mitigar completamente el enfrentamiento de las bandas debido a la situación social en la zona.
DIARIO EXTRA consultó al Ministerio de Seguridad Pública (MSP) sobre las posibles acciones que tienen definidas para Infiernillo, pero al cierre de la nota no hubo respuesta.