
El país entra en “zona de alerta” tras el aumento reportado por casos de diarrea en lo que va de 2026, las autoridades afirman que el repunte podría empeorar debido a las altas temperaturas y la escasez de agua.
Costa Rica enfrenta un panorama epidemiológico complejo. Al 1º de junio de 2026, el Ministerio de Salud confirmó un acumulado de 195.497 casos de Enfermedad Diarreica Aguda (EDA), una cifra que ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias al situar al país transitoriamente en la zona de alerta (rojo) del canal endémico.
A pesar de que la última semana analizada mostró una reducción del 13% respecto al mismo periodo del año anterior, el comportamiento histórico revela que el evento ha superado los límites esperados, con picos de incidencia críticos registrados entre las semanas 12 y 15.
El factor climático podría empeorar cifras
La evidencia técnica apunta a un factor que podría agudizar la afectación: el fenómeno de “El Niño”. El boletín epidemiológico establece una correlación directa entre el aumento de las temperaturas y la propagación de patógenos.
Durante años cálidos y secos como el actual, los reportes semanales suelen dispararse, oscilando entre los 9 mil y 12 mil casos.
Expertos señalan que el calor extremo acelera la proliferación de bacterias y virus tanto en fuentes de agua como en alimentos, además de provocar una descomposición más rápida de los productos perecederos.
En contraste, durante los años bajo la influencia de “La Niña” (lluviosos), la carga de enfermedad es significativamente menor, con registros que rondan los 6 mil a 9 mil casos semanales.
Esta brecha de incidencia puede llegar a ser superior al 30% en las semanas de mayor calor.
Un perfil con rostro femenino y joven
El análisis de los datos revela una brecha de género alarmante. Existe una afectación marcadamente superior en las mujeres, quienes presentan una tasa de 7.480 por cada 100 mil habitantes, en comparación con el 3.455 reportado en hombres. Esta diferencia se agudiza especialmente en el rango de edad de los 20 a 39 años.
Por grupos de edad, los más golpeados son los adultos jóvenes de 20 a 24 años (con la tasa más alta del país: 6.550) y los niños menores de cinco años, estos últimos siempre vulnerables a la deshidratación severa.
Geografía y causas de la transmisión
La crisis no se distribuye de forma equitativa. Puntarenas, San José y Alajuela lideran las estadísticas provinciales, mientras que cantones como Flores y Orotina muestran tasas de ataque que superan con creces la media nacional.
Las autoridades no identifican una causa única, pero según explicó el microbiólogo Luis Fernando Sancho existe un conjunto de factores de riesgo compartidos: alta densidad poblacional, movilidad urbana constante, intensa actividad turística en las costas y, de manera crítica, limitaciones en el acceso a agua segura debido a cortes temporales en el servicio.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud es enfático: la prevención es la clave para frenar el brote. Se insta a la población a mantener el lavado constante de manos, asegurar el consumo de agua potable y verificar la correcta cocción de los alimentos.
Asimismo, se recomienda evitar el consumo de productos de origen dudoso y prestar especial atención a la higiene en la manipulación de comida.
Las autoridades piden acudir de inmediato a un centro de salud si se presentan signos de deshidratación o presencia de sangre en las heces, para evitar complicaciones mayores.
