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Estimada sociedad, hoy quiero externarles el sentir de muchos(as) compañeros(as) privados(as) de libertad. Sé que para muchos de ustedes nosotros somos escorias de la vida, pero antes de pensar esto, mejor me gustaría que vieran en nosotros padres de familia, hijos, estudiantes, profesionales, seres humanos, personas con defectos y virtudes, al igual que todos ustedes.
Somos responsables de nuestros actos, pero no por esto que se nos deba castigar tantas veces. Tenemos que aprender a ser un poco tolerantes con este tema y tomar en cuenta qué se está haciendo por ayudar a estas apersonas a reinsertarse a la sociedad. Señores, detrás de todos nosotros(as) privados(as) de libertad hay hijos, madres, padres, sufriendo porque sus seres queridos están detrás de rejas.
Ya es hora de que nuestro gobierno tome medidas en favor de nosotros(as) privados de libertad, no es posible que un sistema como el nuestro que defiende a capa y espada los derechos fundamentales de los seres humanos permita tantas injusticias para con nosotros. Esto me permite tocar el tema de la falta de vocación profesional de las personas que trabajan con privados de libertad. No es posible que una persona, además de sufrir el encierro en lugares con tanto hacinamiento, tenga que soportar malos tratos de funcionarios(as) públicos que creen que porque son personas preparadas pueden llegar a tratar a los(as) privados(as) como un trapo viejo.
Señores, hace pocos días leí en un medio de comunicación un artículo sobre el hacinamiento en los centros penitenciarios y me causó risa. Imagínense si para nuestro gobierno este tema no es importante, esto porque así lo demuestra nuestra Ministra de Justicia al ocultar información, ¿entonces en manos de quién estamos?
Ya basta de tanto maltrato e incapacidad para buscar soluciones y proyectos a favor de los(as) privados(as) de libertad. No es posible que en el mes de diciembre los centros penales se llenen de funcionarios del gobierno, estos celebrando graduaciones de privados(as) de libertad, con sonrisas en sus caras, pero claro, nunca en sus discursos mencionan las dificultades que pasan estos(as) privados(as), esto al enfrentarse a una educación pobre, no por los profesores, ya que sin estos muchos no podríamos aprender, sino por el sistema del Ministerio de Justicia, ya que este no apoya. Nosotros nos enfrentamos al desafío de la educación sin aulas, ni herramientas básicas para estudiar.
Señores, necesitamos cambios en el Código Penal de nuestro país, no es posible que a una persona con problemas de drogadicción se le mande a la cárcel por robarse una lata de atún y que exfuncionarios públicos culpados de robos multimillonarios anden como perros por su casa en nuestro país. Esto no es justo, ¿entonces a quién se culpa o a quién se protege?
Señores del Instituto de Criminología, cómo es posible que habiendo tantos profesionales en el área de criminología desempleados, ustedes cuenten con profesionales en otras áreas que, si bien es cierto sirven, podrían mejorar su desempeño con criminólogos preparados. Señores de Adaptación Social y Policía Penitenciaria, deberían preparar mejor a sus funcionarios, darles una dosis de humanidad e incentivarlos a brindar un buen trato para con nosotros(as) privados de libertad. Señores del gobierno, no pedimos que se nos exonere de nuestros errores sino que se abran proyectos y espacios de trabajo y estudio para desenvolvernos mejor en estos lugares, ya no queremos estar más de vagos sin hacer nada todo el día, y así no alimentar nuestras cabezas y corazones de malos pensamientos y sentimientos.
Y a ustedes, sociedad, un poco de sensibilidad. No somos monstruos, y así como me tocó estar a mí hoy aquí, mañana podría ser a ti y cuando te toque sufrir todo lo que sufrimos nosotros las 24 horas del día me darás la razón y dirás “justicia o injusticia”.
*Privada de libertad del Centro Penitenciario La Calle Real, Liberia