
“Para esta época del año siempre ocurre lo mismo, las lluvias nos ponen a correr porque no hay nadie que esté listo para el invierno. Pese a lo repetitivo de la situación, parece que las autoridades aún no aprenden a prevenir, incluso con obras de contención que a veces no requieren altas inversiones”.
Definitivamente nuestro país no se ha preparado de manera correcta para las inclemencias del tiempo, además pareciera que los recursos que por décadas nos han dado a nivel internacional no han sido invertidos de la mejor manera.
Es por eso tan importante que se lleve un control de las donaciones que se reciban para aliviar un poco los estragos de las lluvias en las carreteras, diversas comunidades, pero sobre todo hacia aquellas familias que lo han perdido todo.
Nuestro país acaba de recibir una donación de ¢125 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la cual esperamos que de verdad llegue a las comunidades para ver si de una vez por todas se hacen alcantarillas que puedan aguantar el flujo de agua que esta cayendo en la actualidad.
Lastimosamente, desde hace muchos años venimos escuchando de los cambios provocados del efecto invernadero, de los fenómenos de La Niña y El Niño, de cómo los meses que estábamos acostumbrados que fueran de verano igual llovía, además no podemos obviar la cantidad de agua que cae ahora cada vez que hay precipitaciones.
Como país, es justo y necesario que las autoridades tomen decisiones por más difíciles que sean. Por ejemplo, hay algunas familias que viven en lugares que son una bomba de tiempo y de que no tomar acciones en cualquier momento podremos estar lamentando la muerte de muchas personas.
Y de nada servirá ponernos a pensar en lo que se podría haber hecho, lo mejor es hacerlo ahora que tenemos tiempo, antes de que ocurra una desgracia, si bien será un gran trabajo crear proyectos habitacionales para ayudar a estas familias, por lo menos podremos saber que cada inverno no estarán sufriendo por perderlo todo.
Es urgente efectuar labores en las alcantarillas de muchas partes del país, no se puede ocultar que muchas de estas ya están obsoletas, fueron construidas cuando había menos casas, menos personas y hasta el número de negocios era menor.
Para esta época del año siempre ocurre lo mismo, las lluvias nos ponen a correr porque no hay nadie que esté listo para el invierno. Pese a lo repetitivo de la situación, parece que las autoridades aún no aprenden a prevenir, incluso con obras de contención que a veces no requieren altas inversiones.
A escala nacional, como buenos ticos dejamos todo para último momento y buscamos soluciones cuando tenemos el agua al cuello. Empezamos a poner cubetas en la sala, los pasillos y los baños porque las goteras avisan que algo no está bien, pero en los meses del verano no sellamos con tapagoteras, limpiamos canoas ni reemplazamos láminas de zinc.
Cuando escuchamos los primeros rayos, nos entra la preocupación por los ríos que cruzan nuestros barrios, propensos a desbordarse, pero nunca sacamos unos minutos para al menos retirar los desechos de las alcantarillas frente a la casa.
¿Por qué sucede esto cada año? Las respuestas están a la vista. La basura y demás desechos sólidos de muchos hogares irresponsablemente terminan en los cauces de ríos y quebradas, provocando las tragedias. Los causantes somos los ciudadanos, nadie más.
Dejar la basura en la calle, lanzarla a los ríos, enterrarla o tirarla en lotes baldíos, así como la tala de árboles y el uso de suelos para actividades no indicadas en montañas, laderas u orillas de quebradas, son situaciones que acaban provocando caos.
Sería irresponsable culpar únicamente a las autoridades, también deberíamos acordarnos que cuando botamos la basura y obstruimos las alcantarillas perjudicamos el ambiente. A mediano o largo plazo esas conductas nos pasarán factura.
No hacemos nada con las millonarias inversiones de la CNE si los ciudadanos no creamos conciencia. Debemos comprender que la prevención se constituye en nuestra mejor aliada y es responsabilidad de todos.
Nada, absolutamente nada justifica poner en riesgo vidas humanas. Es mejor prevenir que lamentar.
Planificar y organizarse no cuesta nada. En su casa o su lugar de trabajo haga un plan ante emergencias, detalle cuáles son los riesgos y determine posibles soluciones, pero hágalo ya. Aún estamos a tiempo antes de que las lluvias se intensifiquen.
No dejemos nuestra seguridad y la de los nuestros en manos de otros organicémonos como vecinos, y hagamos algo por mejorar las condiciones de nuestros barrios, si es necesario caer mal en las municipalidades e instituciones publicas para que nos ayuden ellos tienen el deber de resolver, no esperemos a que ocurra una desgracia para actuar porque hoy puede ser que se mojen los muebles y los electrodomésticos el día de mañana puede ser que perdamos a alguien de la familia.