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Costa Rica lidera la recuperación de envases de cartón para bebidas en la región, con más de 1.600 toneladas procesadas durante 2025.
La transición hacia un modelo de producción circular se ha convertido en una prioridad estratégica y económica dentro de la industria de alimentos y bebidas.
Según datos de la Fundación Ellen MacArthur, hasta el 80% del impacto ambiental de un producto se determina de manera significativa durante su etapa de diseño. Esta realidad ha reconfigurado las prioridades de innovación industrial, impulsando la integración de criterios de trazabilidad, renovabilidad de insumos y descarbonización desde las primeras fases del desarrollo de empaques.
El objetivo primordial de los sistemas de conservación prolongada es preservar la inocuidad y las propiedades nutritivas de los alimentos sin recurrir a conservantes, aditivos ni cadenas de refrigeración continuas, lo que genera ahorros sustanciales de energía y espacio logístico en la cadena de distribución.
Tetra Park destinó aproximadamente 100 millones de euros en investigación y desarrollo durante 2025 a través de sus seis centros especializados a nivel mundial. Entre los hitos tecnológicos más destacados está el desarrollo de la primera barrera de papel para envases de jugos, una innovación que incrementa la proporción de fibra de celulosa y reduce en un 43% la huella de carbono en comparación con las estructuras convencionales que incorporan aluminio y polímeros de origen fósil.
En Costa Rica, esta sustitución de insumos se complementa con la incorporación de tapas y pajillas fabricadas a partir de polímeros derivados de la caña de azúcar.
Asimismo, la empresa disminuyó un 56% las emisiones de sus operaciones directas y alcanzó un 97% de consumo de energía eléctrica proveniente de fuentes renovables.
De empaque a materia prima
Los envases de cartón para bebidas están compuestos en un 70% por fibra de madera renovable procedente de bosques certificados bajo los estándares FSC. El 30% restante corresponde a capas delgadas de polietileno de baja densidad y aluminio, cuya función es impermeabilizar el cartón y bloquear el paso de la luz, el oxígeno y las bacterias.
Para reincorporar estos componentes a la economía, el proceso de reciclaje posconsumo se ejecuta mediante una metodología física y mecánica que no utiliza químicos reactivos.
La operación inicia en plantas industriales equipadas con hidrapulpers. Mediante una agitación hidráulica continua, el agua separa mecánicamente las fibras de celulosa de las capas de plástico y aluminio.
Una vez segregada, la fibra de papel se recupera para fabricar cartón, papel kraft y cajas de empaque industrial.
Por su parte, el polialuminio se somete a un tratamiento térmico a aproximadamente 115 grados Celsius. Al fundirse mediante calor y presión, este compuesto se transforma en gránulos de plástico denso y en láminas de madera plástica. Estos insumos se emplean posteriormente en la industria de inyección para moldear artículos modulares, mobiliario urbano y productos duraderos.
“El envase no puede ser reciclado si no existe la infraestructura y si no hay un producto comercializable a base de estas materias primas secundarias, que es como debemos verlas, no como residuos, desecho y menos como basura, sino como una materia prima secundaria”, indicó Angela Acosta, coordinadora de proyectos sostenibles en Tetra Park.
Costa Rica como referente regional
Costa Rica lidera el volumen de recuperación con 1.671 toneladas en 2025, seguido por República Dominicana con 518 toneladas, Panamá con 102 toneladas y Guatemala con 79 toneladas.
Tras cuatro años de ejecución conjunta, Tetra Park coinvirtió en una línea especializada de reciclaje instalada en la planta de la cartonera nacional Empaque Santa Ana. Mediante esta alianza, la fibra del envase se procesa e integra localmente en la fabricación de cartón y papel kraft, mientras que el polialuminio resultante se exporta a recicladores en Panamá y Ecuador para ser convertido en madera plástica y otros bienes útiles.
“Los desafíos que enfrenta el sistema alimentario requieren acciones concretas y colaboración en todos los mercados donde operamos. Cada avance, tanto a nivel global como regional, contribuye a construir cadenas alimentarias más resilientes y preparadas para el futuro”, afirmó Guillermo Pugliese, director de sostenibilidad de Tetra Park.
En respuesta a las exigencias ambientales globales, la combinación de ecodiseño preventivo, infraestructura de transformación física y alianzas entre el sector público, la industria y la ciudadanía se posiciona como la ruta técnica para consolidar un sistema alimentario sostenible y neutral en carbono hacia 2050.
