Entre la incertidumbre y el duelo: Tico falleció en Colombia

Alejandro Calderón salió de Costa Rica el pasado 29 de mayo

Lo que comenzó como un viaje de negocios terminó convirtiéndose en una tragedia para la familia de Alejandro Calderón Hernández.

El costarricense viajó a Bogotá, Colombia, a finales de mayo para realizar compras de mercadería para su negocio, una práctica que, según sus allegados, realizaba con frecuencia. Sin embargo, el 29 de mayo se perdió todo contacto con él luego de salir a cenar cerca del hotel donde se hospedaba.

Incluso, el día de su desaparición había completado las compras y mantenía comunicación con su familia sobre los artículos que había adquirido.

En medio de la búsqueda, una fotografía enviada por costarricense o a su pareja se convirtió en una de las últimas pistas sobre su paradero. 

La imagen, compartida por WhatsApp poco antes de que se perdiera todo contacto con él, lo mostraba dentro de un taxi en Bogotá junto a varias bolsas y equipaje. 

Según sus familiares, después de enviar esa fotografía no volvió a comunicarse, por lo que la imagen adquirió relevancia para intentar reconstruir sus últimos movimientos en territorio colombiano.

Con el paso de los días, la preocupación creció. Familiares, amigos y personas cercanas impulsaron campañas en redes sociales, distribuyeron fotografías y solicitaron apoyo tanto a las autoridades costarricenses como colombianas para dar con su paradero.

Transcurrieron más de 10 días, y la incertidumbre continua, no lograban tener noticias sobre “Nano”, como era conocido cariñosamente el costarricense por su círculo cercano.

La incertidumbre aumentó cuando los allegados fueron notificados sobre la ubicación de un cuerpo que podría corresponder al costarricense. 

Durante varias horas mantuvieron la esperanza de obtener una respuesta diferente mientras las autoridades realizaban los análisis forenses.

Finalmente, la mañana del miércoles 10 de junio la Fiscalía General de la Nación de Colombia confirmó que el cuerpo hallado el pasado 30 de mayo en un hostal del barrio La Favorita, en el centro de Bogotá, correspondía a Alejandro Calderón Hernández. 

El cuerpo había sido trasladado al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde se logró establecer plenamente su identidad. 

Los análisis practicados determinaron además que la causa de muerte habría sido una falla cardíaca, según informó la autoridad colombiana. 

Un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional de Bogotá asumió la investigación para esclarecer las circunstancias del caso.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó la tesis de las autoridades colombianas, señalando que el costarricense habría fallecido por complicaciones naturales.

Tras conocerse la noticia, la familia publicó un mensaje de agradecimiento a todas las personas que colaboraron en la búsqueda, acompañaron con oraciones y brindaron apoyo durante los días de incertidumbre.

“En este momento nos encontramos realizando los trámites y diligencias correspondientes junto con las autoridades”, indicaron los allegados, quienes además solicitaron respeto y privacidad durante el proceso de duelo.

La Cancillería de Costa Rica también reaccionó a la confirmación del fallecimiento. 

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que mantiene la asistencia consular a la familia y señaló que el canciller Manuel Tovar se comunicó personalmente con los allegados para expresar solidaridad y acompañamiento en nombre del Gobierno de la República.

Así concluyó una búsqueda que durante varios días mantuvo en vilo a familiares, amigos y a cientos de personas que se unieron a los esfuerzos para localizar al costarricense en territorio colombiano.