
La Asociación Costarricense de Endocrinología pide a los pacientes no asistir a las clínicas estéticas que ofrecen Tirzepatida y otros tratamientos para bajar de peso, asegurando que en muchos casos representan un riesgo y potencian la venta de este medicamento ilegal.
Los especialistas advierten que el país enfrenta una crisis de salud pública similar a la ocurrida en el campo de las cirugías estéticas, donde pacientes terminan en hospitales públicos para corregir las secuelas de procedimientos realizados por manos que no son expertas en el campo de la obesidad y la diabetes.
Para José Guillermo Jiménez, presidente de la asociación, el manejo de estos fármacos debe ser exclusivo de quienes han dedicado años de estudio a estos temas y el metabolismo.
“Una situación estética puede manejarse por diferentes personas, pero la parte estética no tiene que meterse con la salud, los medicamentos solo médicos autorizados en el manejo de la diabetes como son los endocrinos. Las personas deben tener mucho cuidado porque no sabemos qué se están poniendo, viene de un origen desconocido y es una verdadera irresponsabilidad tanto para el que las vende como para el que las consume, porque están jugando con su vida”, explicó.
Jiménez señala que la formación de una especialista toma años, mientras que en los centros que ofrecen estas “curas milagrosas”, la formación del profesional puede ser de apenas unos meses.
“Un endocrino estudia la diabetes tras cinco años de medicina y tres de especialidad, pero la formación de estos en solo seis meses. Sean muy cuidadosos, no se dejen meter sustancias que no sabemos que se están poniendo”, agregó.
Mientras tanto, los médicos generales en consultorios de estética insisten en que ellos son los que atienden la realidad del país, donde los especialistas son insuficientes para la demanda.
Consideran que el enfoque debe ser en que el producto provenga de una farmacia magistral autorizada y que se realice en los laboratorios clínicos para garantizar la eficacia del producto así como los controles de calidad necesarios y el correcto manejo de estas preparaciones.
Este medio conversó con un médico general que trabaja en un consultorio que realiza este tipo de procedimientos y según dice, ha visto efectos positivos incluso en sí mismo con la aplicación de Tirzepatida obtenida por medio de una fórmula magistral, por lo que defiende su capacidad científica para administrar estos tratamientos.
“Los diabéticos los manejan los médicos generales, no los endocrinos, los diabéticos, los que tienen enfermedades de la tiroides, obviamente cuando son cosas muy avanzadas, sí se llama al especialista. Pero el médico general ha estado capacitado y seguirá estando capacitado porque uno sabe de geriatría, sabe de psiquiatría, sabe de todo”, explicó el doctor quien prefirió no revelar su nombre.
La visión de este tipo de profesionales que laboran en consultorios privados donde en muchos casos realizan procedimientos estéticos es muy distinta a la de los especialistas, ya que argumentan que no debería haber impedimento para recetar péptidos modernos o llevar tratamientos para la obesidad.
“¿Por qué nosotros sí podemos hacerlo? Por el mismo motivo que podemos manejar a los diabéticos. Por el mismo motivo que le recetamos metformina, por el mismo motivo que le recetamos insulina. Porque somos médicos, somos científicos, aprendemos”, detalló.
El profesional asegura que, aunque reconocen que existen lugares operando de forma deficiente, el médico general tiene la formación base necesaria para guiar a un paciente si cuenta con el equipo adecuado.
La respuesta de Salud ante este argumento ha sido técnica y legal. El ministerio enfatiza que el problema no es solo quién receta, sino el origen fraudulento del producto que se ofrece como “fórmula magistral”, pero se produce de manera genérica o sin los controles necesarios.
Tras una investigación de Grupo Extra que reveló cómo se utiliza el mecanismo de las preparaciones como una “mampara” para vender versiones masivas y sin registro de este fármaco, el máximo ente rector de la salud en Costa Rica emitió una directriz estricta para recordar que estas preparaciones deben ser personalizadas y que está prohibida la creación de inventarios para venta general.
