Encuesta del CIEP: Conozca los principales hallazgos

Indecisos marcan el pulso electoral según expertos

El panorama político rumbo a las elecciones del 2026 se encuentra marcado por la incertidumbre, así lo revela la más reciente encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR. 

Un 57% de la población aún no define su voto para la presidencia y un 70% no sabe por quién votar en la elección legislativa.

Ronald Alfaro, coordinador de investigación del CIEP, explicó en los micrófonos de Extra Radio 92.3 FM, que se trata de un fenómeno que refleja la debilidad de los partidos políticos. 

“Los partidos antes eran agrupaciones que movilizaban a la gente y facilitaban la decisión de por quién votar, pero hoy día, como están tan débiles, la gente se pierde desde el punto de vista político y le resulta más difícil tomar una decisión”.

El investigador señaló que esta situación evidencia una nueva etapa política iniciada en 2014, en la que la volatilidad electoral y la necesidad de segundas rondas se han vuelto recurrentes.

Laura Fernández lidera, pero sin consolidarse

La encuesta posiciona a Laura Fernández, candidata afín al chavismo, con un 12% de apoyo de la población general y un 17% entre quienes aseguran que votarán. Aunque encabeza las preferencias, el estudio advierte que “no hay una candidatura favorita a estas alturas” y que cualquier resultado es posible.

Alfaro subrayó que la ventaja de Fernández no significa una victoria asegurada. 

“En este momento Laura Fernández encabeza, es cierto, pero eso no le hace ganar las elecciones en primera ronda. Estaríamos forzados a ir a una segunda ronda”.

Detrás de Fernández aparecen Álvaro Ramos (PLN), Ariel Robles (Frente Amplio) y, de forma atípica, el presidente Rodrigo Chaves, pese a que la reelección inmediata no está permitida en el país.

Evaluación de la labor de las instituciones

La figura de Chaves

El estudio también confirma que el personalismo domina la política costarricense. El 52% de los encuestados aprueba la gestión del presidente Rodrigo Chaves, aunque su respaldo no se asocia a políticas públicas concretas.

“Es un apoyo personalista. Las respuestas que la gente da, tanto positivas como negativas, no están relacionadas con una política específica, sino con percepciones generales como ‘lo hace bien’ o ‘no me gusta’”, señaló Alfaro.

Incluso, un 7% de la población dice que votaría por Chaves en las elecciones de 2026, a pesar de que la reelección inmediata no está permitida, lo que muestra contradicciones en la opinión pública.

Asamblea Legislativa y debilidad opositora

La indecisión para la elección de diputados es aún mayor que para la presidencia: 70% de la población no sabe por quién votar. De momento, el PPSO (partido de Fernández) y el Frente Amplio empatan con un 7% de apoyo, mientras que PLN y PPSD alcanzan un 5% y el PUSC apenas un 2%.

En cuanto al rol opositor, la ciudadanía tampoco identifica una figura clara. Un 33% señala a la Asamblea Legislativa, un 22% al PLN y un 17% al Frente Amplio. Ninguna candidatura presidencial logra destacar como contrapeso al gobierno de Chaves.

Principales preocupaciones ciudadanas

La encuesta también revela las prioridades de la población. La inseguridad y la delincuencia encabezan la lista con un 45%, seguidas por la corrupción (15,5%), el costo de vida (6,9%), el desempleo (5,5%) y la mala gestión del gobierno (5,2%).

A pesar de esto, un 70% de los costarricenses expresa poca o ninguna confianza en que el Poder Ejecutivo pueda resolver el principal problema del país.

Un panorama marcado por incertidumbre

El CIEP concluye que Costa Rica enfrenta un escenario sin candidaturas favoritas, con partidos débiles, votantes indecisos y un fuerte componente personalista alrededor del presidente Chaves.

“La opinión no es consistente para todos los temas ni para todos los efectos. Eso hace que afloren contradicciones. Estamos en una época en que hay muchos factores de desorientación“, explicó Alfaro.

A menos de un mes del inicio oficial de la campaña electoral, el panorama político sigue abierto y con altas dosis de volatilidad, similar a lo ocurrido en 2014, 2018 y 2022, cuando los favoritos iniciales no lograron ganar las elecciones.

Con información de Semanario Universidad.