Encuentran bacterias y hormonas en Tirzepatida ilegal vendida en el país

Introducen químicos para dar falsa sensación que medicamento da resultados

Dr Tomás de Camino Beck Director Sistemas Inteligentes Universidad CENFOTEC

Lo que se promociona en consultorios y redes sociales como la “molécula milagrosa” para adelgazar es, en realidad, un peligroso cóctel químico de origen incierto. 

Mientras miles de pacientes buscan acceder a la Tirzepatida, una molécula que aún no está disponible para la venta legal en el país, un mercado paralelo de fórmulas magistrales y productos de contrabando ha llenado ese vacío.

Sin embargo, especialistas en obesidad y farmacia alertan que los frascos de que circulan en el mercado gris de Costa Rica contienen sustancias no declaradas, además de presentar una degradación tóxica por la pérdida de refrigeración.

Tessa van den Boogaard, especialista en obesidad y metabolismo, ha dado seguimiento cercano a los reportes de pacientes que han recurrido a estas vías informales. Según explica la especialista, los análisis de laboratorio realizados a algunos de estos viales han arrojado resultados alarmantes sobre su composición.

“Hay médicos que han llevado los frascos a laboratorios y han logrado comprobar que hay dosis altas de semaglutide, que es lo mismo que Ozempic, o Tirzepatide, pero puede estar contaminado con bacterias, puede haber insulina, anfetamina, terfamex u hormona tiroidea; realmente no se puede saber qué hay”.

No es accidental

Esta mezcla de activos no es accidental. Según la doctora Van den Boogaard, los fabricantes ilegales suelen incluir sustancias que producen una pérdida de peso rápida, como anfetaminas u hormonas.

“Logran fabricarlo con activos que realmente producen pérdida de peso, entonces el paciente cree que sí está funcionando, no obstante, hay un pero ¿a costa de qué?”, detalló.

A esto se suma el riesgo de la manipulación incorrecta en las clínicas, donde se ha detectado que viales destinados originalmente para un solo paciente son divididos para ser aplicados hasta a diez personas distintas, multiplicando el riesgo de contaminación. Desde la perspectiva técnica y farmacéutica, el contenido del frasco también sufre alteraciones graves debido a las condiciones de transporte.

Más falsificación

Victoria Hall, farmacéutica del Centro Nacional de Información de Medicamentos de la Universidad de Costa Rica (Cimed-UCR), enfatiza que un producto falsificado no solo es el que tiene ingredientes distintos, sino aquel cuya calidad ha sido comprometida por la falta de controles.

“Falsificado significa que el producto tenga algo diferente a lo que dice que trae o que venga en otra cantidad o que traiga además algo extra. Un producto falsificado siempre tiene ese riesgo de que yo no sé si lo que me están dando realmente es lo que dice la etiqueta que tiene”, comentó.

Uno de los puntos más críticos es la ruptura de la cadena de frío. La Tirzepatida y otros péptidos GLP-1 deben mantenerse estrictamente entre 2 y 8 grados centígrados. 

Los productos que ingresan al país de contrabando (el llamado “contrabando hormiga” en maletas o hieleras caseras) pierden su estabilidad térmica, lo que provoca que la sustancia se degrade y pueda volverse tóxica. 

Esto explica por qué muchos pacientes reportan inflamaciones severas y dolor en el sitio de la inyección tras usar fármacos de procedencia dudosa.


Los ingredientes ocultos

Análisis realizados a frascos y muestras llevadas a laboratorios han detectado sustancias que nunca deberían estar en un tratamiento de este tipo:

• Contaminantes biológicos: Presencia de bacterias por falta de esterilidad en la fabricación.

• Sustitutos farmacológicos: Dosis altas de insulina, anfetaminas (como Terfamex) y hormonas tiroideas para forzar la pérdida de peso.

• Mezclas de activos: Inyecciones que dicen ser Tirzepatida pero contienen dosis elevadas de semaglutida u otros GLP-1 no declarados.

• Riesgo de temperatura: Un producto que llega “tibio”, sin hielo o que fue transportado en maletas de contrabando, se degrada y puede volverse tóxico o ineficaz.

Fuente: Dra. Tessa van den Boogaard y FDA