En Palmichal pudo nacer otro Keylor

Palmichal de Acosta pudo hacerle competencia a San Isidro de El General como tierra productora de grandes porteros. Marco Ureña, el mejor delantero con que cuenta la Selección Nacional, pudo haberle hecho competencia a Keylor Navas porque en sus inicios jugaba como guardameta.  Ureña tenía 10 años cuando era la gran figura de la categoría […]

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Palmichal de Acosta pudo hacerle competencia a San Isidro de El General como tierra productora de grandes porteros. Marco Ureña, el mejor delantero con que cuenta la Selección Nacional, pudo haberle hecho competencia a Keylor Navas porque en sus inicios jugaba como guardameta. 

Ureña tenía 10 años cuando era la gran figura de la categoría mosco del equipo de su pueblo. Lo curioso es que lo hacía atajando penales en lugar de anotando goles como hace en la actualidad. “Me acuerdo que llegó el primer día a probar y de inmediato le vi cualidades, teníamos pocos porteros y él era más alto que casi todos los jugadores. Se quedó y se hizo reconocido por su facilidad para atajar penales”, recuerda Luis Hidalgo, su primer entrenador.

Un par de años después llegó el cambio a la delantera, aunque nadie sabe muy bien qué lo motivó para dejar los guantes. “Un día solo llegó y me dijo que ya no quería ser portero, que le gustaba más jugar arriba y hacer goles. Le di la oportunidad y resultó ser muy bueno porque era muy rápido y tenía buena técnica para rematar”, afirmó el técnico.

Marco es el menor de los cinco hijos que tuvieron Danilo Ureña y Xinia Porras. Su familia afirma que siempre fue un buen estudiante, supo combinar el estudio con el fútbol y sacaba buenas notas. Ingresó al Liceo de Tabarcia de Mora, por edad le tocó dejar la escuela de fútbol de Palmichal y pasó a un equipo en Ciudad Colón, luego al extinto proyecto llamado AC Peruggia. Ahí fue convocado a la Selección Nacional Sub-15, el paso previo a su llegada a Liga Deportiva Alajuelense.

La adolescencia no cambió su forma de ser, reservado, algo tímido y bien portado. Eso facilitó las cosas cuando tuvo que abandonar las montañas de Acosta para mudarse a vivir solo en Alajuela. En la Liga completó con éxito el proceso de liga menor hasta su debut con el primer equipo en el año 2007. Sin embargo, su explosión se dio a partir del mundial juvenil de Egipto 2009, en que fue la gran figura nacional con 3 anotaciones que permitieron al equipo llegar hasta las semifinales y ocupar un histórico cuarto lugar. Esa gran actuación le abrió las puertas del exterior tras firmar un contrato con el Kuban Krasnodar de Rusia. Su experiencia de 3 años en tierras rusas no fue del todo fácil y hasta llegó a estar apartado del equipo. Sin embargo, nunca bajó la cabeza, entrenó por aparte y con equipos juveniles, no tiró la toalla y tuvo su revancha en el Mundial Brasil 2014, donde se ganó escribir su nombre en la historia grande de nuestro fútbol. Una leyenda que buscará seguir agrandando a partir del domingo en su segunda Copa del Mundo a nivel mayor.