
La situación de Limón cada vez se pone peor. Lamentablemente, la falta de empleo desencadena otras problemáticas igual de graves, que atraen serias complicaciones como la delincuencia y el narcotráfico.
No podemos perder de vista que, producto de la falta de oportunidades, las familias se desintegran pues los jóvenes deben venir a estudiar a la Gran Área Metropolitana para sacar carreras que en sus lugares de origen no se imparten.
Asimismo, algunas personas deben abandonar sus hogares para buscar empleos u oportunidades que les permitan tener el dinero para su sustento y el de sus familias, así como teniendo en mente que la desesperación no los lleve a tomar decisiones inadecuadas.
Uno de los trapitos de dominguear de esta provincia es la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), que hasta el día de hoy le ha venido dando de comer a muchos en esta provincia y les ha permitido que den estudios a los hijos, así como la posibilidad de contar con casa y hacer viajes a muchos otros.
Sin embargo, parece que quieren matar a la gallina de los huevos de oro en esta provincia, pues una cosa es que les traigan competencia para trabajarle cerquita y de esta manera aumentar la productividad.
Pero se torna diferente que el Gobierno les esté haciendo una falta artera, quitándoles barcos para dárselos a la competencia, que también podemos decir que no está dando abasto, pues solo tienen dos espacios mientras Japdeva cuenta con ocho.
Eso quiere decir que, pudiendo trabajar, los empleados de Japdeva están con los brazos cruzados puesto que el Gobierno prefiere inflar los bolsillos a una empresa extranjera que poco deja en el país.
A esto deben sumarle, peor aún, que les quitaron la cabeza que hasta el momento venía defendiéndolos. Don Greivin Villegas fue el único que se comió la bronca de alzar la voz por los trabajadores y además dar gritos de auxilio diciendo que, de no hacer algo pronto, posiblemente esta institución vaya a quebrar.
Es inconcebible que decidan despedir a la persona que venía advirtiendo de lo que puede ocurrirle a esta entidad. Nos preguntamos, entonces, si Japdeva cierra, ¿el Gobierno tendrá la plata para liquidar a todas estas personas? ¿Son tan eficientes en esta Administración que ya les tienen un trabajo asegurado si las despiden?
Es ruin despedir a una persona que trabajaba bien, pero aún más desagradable que lo hagan porque está defendiendo a la provincia y a la institución que le encomendaron.
Porque cuando nombraron a don Greivin en Japdeva precisamente le encargaron que esta empresa cumpliera a cabalidad con sus funciones, que la sacara adelante y diera a conocer lo que no estaba caminando bien. Entonces, ¿por qué si estaba pitando para no estrellarse, ahora le hacen feo?
Además, de manera vil y cobarde, Casa Presidencial en lugar de salir a dar la cara y decir que tomaron la decisión de destituir al jerarca, tratan de bajar el tono indicando que brindarán declaraciones 24 horas después.
Y lo peor, dieron a entender que no se trataba de un despido, represalia o destitución, sino que el jerarca había renunciado. Por dicha Villegas tiene muchos de esos que ponen las gallinas y sin miedo desmintió una vez más a este Gobierno plagado de falacias, contradicciones, ficciones e ironías.
No entendemos cómo suceden estas situaciones opacas y herméticas en una Administración que tiene tantos periodistas a su servicio, empezando por el señor Presidente, sin embargo, parece que su manera de hacer gobierno consiste en ocultar las cosas y menospreciar el mal momento que vive la gente en Limón.