“En Cartago viví el racismo”

Hansell Arauz Ovares, jugador del Saprissa   Además conversa de su frustrado paso por el fútbol turco, de donde regresó por falta de pago, y la consecución del título nacional con el Saprissa, entre otros temas.

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Tibás.- El volante saprissista Hansell Arauz Ovares, de 24 años, dijo que una de sus mejores temporadas fue la que estuvo con el Cartaginés, aunque no todo fue bueno ahí.

 

Además conversa de su frustrado paso por el fútbol turco, de donde regresó por falta de pago, y la consecución del título nacional con el Saprissa, entre otros temas.

 

El jugador atendió a DIARIO EXTRA en el restaurante Antojitos, en Tibás, donde fue parte de “Las 50 de los sábados”.

 

¿Qué se le vino a la mente cuando el árbitro pitó y el Saprissa ganó su campeonato número 30?

– Satisfecho, cuando terminó el partido y me enfocan no me ven con una cara de euforia celebrando, pero contento porque sé que di un paso y ayudé a lograr lo que el equipo quería.

¿Considera que tuvo una revancha en vista de que usted había perdido la final jugando para el Cartaginés?

– Esa vez fue difícil perder esa final, pero yo siempre he dicho que Dios todas las cosas las hace bien porque aquella vez tenía muchas ansias y me sentía nervioso, ahora fue diferente, ya sabía lo que se podía vivir, tal vez no me imaginaba un estadio así, tan lleno y la afición metiéndose tanto, pero sí fue una revancha y gracias a Dios pude culminarla bien.

No dudamos de su profesionalismo, pero ¿se considera saprissista?

– La verdad que sí porque es el equipo que me ha dado lo que he logrado hasta ahorita, pero debo darles las gracias a todos los equipos con los que he jugado y me han dado la formación que tengo, la experiencia que gracias a Dios pude lograr. Pero por el Saprissa me tomaron en cuenta en la Selección.

¿Recuerda su inicio con el Brujas?

– Sí, con el Brujas me tocó debutar, cuando dirigía Mauricio Wright, debuté creo que contra el Santos 15 minutos y después jugué contra Carmelita y Pérez Zeledón.

¿Tuvo oportunidad de alzar la copa con el Brujas?

– No, no porque me habían mandado a préstamo con Barrio México, quedamos subcampeones de la Liga de Ascenso. Luego llegó Marvin Solano y se vinieron muy buenas noticias, se tenía la franquicia para jugar en primera división, Marvin me dio mucha confianza.

¿Qué recuerda de aquel Barrio México que fue puntero del torneo por bastante tiempo?

– Se escapaba de nuestras manos terminar el torneo, pero ese grupo estaba para grandes cosas, de allí salieron jugadores como Víctor Bolívar y Michael Ortiz, entre otros.

¿Qué sabor queda no poder terminar el torneo por cuestiones extrafutbolísticas?

– Pues es un sabor muy feo, por lo que tanto lucha uno se va de las manos por terceras personas, es un poco complicado.

¿Qué valoración hace de su paso por el fútbol de Turquía?

– Fue difícil al principio porque no tenía esa seguridad con la que me siento aquí, fueron momentos que no olvidaré porque estuve 15 días encerrado en un hotel porque la gente no hablaba inglés, no conocía la ciudad y no sabía las costumbres.

¿Cómo le afectó esta situación?

– Llegó el momento que yo bajaba de mi habitación al restaurante, almorzaba, desayunaba y volvía a subir, no hacía nada más, lloré porque me sentía cansado de estar en un hotel sin poder hacer lo que yo quería.

¿Era titular en Turquía? 

– Gracias a Dios jugué de titular en varios partidos de la liga regular y el torneo de copa. Uno de los mejores partidos fue contra el Besiktas, una experiencia muy bonita porque es de los equipos más grandes de Turquía y la afición estaba vuelta loca, era lo que siempre había soñado, jugar así en Europa.

¿Era muy diferente a jugar la final aquí en un clásico ante Alajuelense?

– Los partidos son diferentes porque yo gracias a Dios he tenido que estar en equipos chicos y grandes. Cuando uno está en un equipo chico quiere ir a ganarle al grande, mostrarse para estar allí, y los clásicos por algo se llaman así, son partidos aparte.

¿Era popular en Turquía? ¿Lo reconocían en la calle?

– Sí, cuando salía la gente me reconocía, igual porque mis facciones son muy diferentes a las de ellos, salía en el periódico y entonces me reconocían.

¿Cómo hacía con las comidas? ¿Son muy diferentes a las de aquí?

– Era difícil al principio porque ellos cocinan con mucho condimento y picante, pero ya al final me acostumbré. Siempre he dicho que el ser humano se ajusta a los cambios.

¿Qué comía allá?

– Ellos comen mucho cordero y la verdad es que nunca ha sido de mi agrado.

¿Pasó hambre porque no le gustaba la comida?

– No, la verdad no, siempre trataba de buscar algo similar a lo que comía acá. Gracias a Dios no aguanté hambre en esos siete meses.

¿Le alcanzaron esos siete meses para aprender algo de turco?

– Sí, pero muy básico, tal vez como saludar, decir “¿cómo está?”, “¡hola!”, palabras claves en el fútbol como “espalda” para indicar a mis compañeros cuando tenían a alguien en la espalda.

¿Le servía de algo el inglés?

– Sí porque tenía compañeros de padres turcos pero nacidos en Bélgica, Alemania, Austria, entonces hablaban alemán, inglés y turco. El inglés es el idioma mundial, me sirvió de mucho.

¿Cuándo decidió regresar al país y por qué tomó esa decisión?

– Desde el principio, en el primer mes, ellos incumplieron en el pago, no sé por qué ya que yo estaba jugando, no me pagaron ni siquiera el 50% de mi salario. Busqué ayuda aquí en Costa Rica con Asojupro y gracias a Dios me ayudaron, pero en diciembre era demasiado dinero el que me adeudaban, entonces decidí regresar.

¿Considera frustrante ese final en lo que fue su primera experiencia en el extranjero?

– Bastante, uno va con mucha ilusión, un sueño, y sabe que está haciendo las cosas bien y que otra persona, no sé por qué, no paga lo que en realidad uno se está ganando, le deja a uno un sinsabor, una espinita. Por eso quiero regresar a Europa, porque sé que allí es donde puede estar mi futuro y el de mi familia.

¿Cree que el empresario que lo llevó a Europa le quedó mal?

– Antes de firmar allá me dijeron que era complicado el ambiente con los dirigentes y esas cosas. Yo simplemente quería jugar en Europa, mostrar mis cualidades, mi mente no era quedarme en Turquía, quería salir de allí. Pero como digo, Dios todo lo hace bien.

¿Cree que hay mafia a este nivel en el fútbol?

– Pues en el fútbol siempre hay de todo y si hablamos de mafia, no sabría decir si existe o no, pero sí han salido muchos casos de amaños de partidos y esas cosas, entonces no hay que sorprenderse de que en Turquía le deban a algún jugador.

¿Qué le responde a Jonathan McDonald cuando asegura que hubo una campaña en su contra para golpearlo?

– Él sabrá por qué dice las cosas, no soy quién para decir si tiene o no la razón; el fútbol es un deporte de contacto y siempre hay roces y golpes. Si yo dijera que hay jugadores que se ponen de acuerdo para golpearme, son puntos de vista.

¿Cómo fue su infancia? ¿Siempre supo que jugaría al fútbol en primera?

– La verdad, desde niño yo solo quería jugar al fútbol. Mi familia siempre ha sido de bajos recursos, mi infancia fue difícil y bonita, me ayudó a madurar muy rápido porque crecí en un barrio en el que había mucha droga, y si no hubiera sido por los consejos de mi madre, quién sabe qué hubiera pasado.

¿De dónde es Hansell Arauz?

– Nací en Golfito pero allí solo dejé el ombligo, desde pequeño viví en La Rita de Guápiles. Viví mucho tiempo con mis abuelitos y mis tíos. Después, a los 13 años, regresé con mi mamá a Heredia y conocí a mi representante allí en una de las denominadas mejengas.

¿Cuál fue la clave del Saprissa para ganar el título?

– La clave está en el grupo porque somos una familia muy unida, no tuve la oportunidad de estar en el juego que perdimos ante Pérez Zeledón, pero al regresar vi el ambiente en que estaba el Saprissa, lo dolida que estaba la gente y cómo reclamaba las cosas. Era complicado, pero siempre vi al grupo fuerte y esa fue la clave.

¿Qué le dice a la afición, que a veces cree que ustedes son robots, que no sienten?

– Es normal, mucha gente va al estadio a desahogarse y uno tiene que ser profesional y saber que en el estadio le gritarán todos los improperios y no hacer caso a eso.

¿Cómo resume su paso por el Cartaginés?

– El último torneo fue muy, muy bueno porque de allí di el salto a Turquía, viví muchas cosas con un grupo muy unido, llegamos a la final, el ambiente fue muy lindo. Al principio fue difícil porque allí se vive un poco el racismo, fui víctima, hubo gente que me gritó cosas por mi color de piel y porque creían que yo estaba ahí por el dinero.

Al darse su paso al Saprissa usted estaba en una reunión en Cartago. ¿Cuál es su versión de los hechos?

– Se dijeron cosas que son mentiras y otras que son verdad, pero eso es del pasado. Yo siempre llegué al Fello Meza, estuve allí con mi representante, él se reunió y no se dio la negociación, venimos al Saprissa y la pudimos culminar de buena manera.

¿Por qué no se podía dar la negociación con el Cartaginés?

– Por algunas cláusulas en el contrato, nunca nos pusimos de acuerdo entre las partes.

¿Académicamente hasta dónde llegó?

– Saqué el bachillerato, ahora espero que me dé el tiempo para ingresar a la universidad porque sé que universidad más fútbol y lo que conlleva entrenar aparte demanda más tiempo. Deseo estudiar Educación Física o Enseñanza del Inglés.