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Iniciar un negocio propio puede ser una buena iniciativa, pero representa desafíos, decisiones clave y riesgos. Así lo explica Carlos Bejarano, experto en emprendimiento, docente de administración y consultor en transformación digital, quien comparte una radiografía realista sobre lo que implica emprender en Costa Rica.
“Cualquier cosa que tenga que ver con desarrollar una empresa siempre tiene su grado de complejidad. No es lo mismo emprender con productos que requieren permisos sanitarios o mayor inversión como cremas o jabones, que hacerlo con algo más sencillo como prendas de vestir. Todo depende del sector y del producto”. afirmó Bejarano.
Según el especialista, existen algunos pasos básicos que todo emprendedor debería considerar antes de lanzarse al mercado. Así, recomienda hacer un sondeo del mercado al iniciar, ya que permite conocer el grado de aceptación del producto y ayuda a identificar posibles nichos.
Otro punto es la planificación del producto, pues en opinión del experto a través de un producto mínimo viable se puede iniciar el proceso de aprendizaje. También destaca la importancia de desarrollar un plan de negocios.
¿Vale la pena emprender en la actualidad? La respuesta es sí, pero de forma matizada.
“Siempre vale la pena emprender, pero también hay que entender la motivación detrás del emprendimiento. No es lo mismo emprender por necesidad que por oportunidad. En Costa Rica, muchos deciden emprender como una alternativa a la falta de empleo, el deseo de independencia o la necesidad de generar ingresos adicionales tras la jubilación. Se debe invertir tiempo, energía y algo de dinero. No se trata solo de trabajar duro, sino de trabajar inteligentemente.”, agregó.
Rodríguez enfatiza que la formalización es clave no solo para el cumplimiento legal, sino también para acceder a beneficios y crecer de manera ordenada.
Algunas recomendaciones
1. Registrarse en Hacienda.
2. Inscribirse en la Caja si el ingreso mensual promedio supera los ¢319.000.
3. Contratar una póliza de riesgos del trabajo si aplica.
4. Registrarse como pyme ante el MEIC.
5. Registrar la marca en el Registro Nacional si se trata de un nombre comercial con proyección o valor estratégico.