Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
Podgorica, Montenegro. (AFP) – Un empate entre el partido gubernamental y la oposición en las elecciones en Montenegro, según sondeos al pie de urna, en las elecciones legislativas que se llevaron a cabo ayer domingo, ponen a prueba tres décadas de gobierno del partido del presidente prooccidental, Milo Djukanovic, quien se enfrenta a una oposición apoyada por la poderosa iglesia ortodoxa serbia.
Los colegios cerraron a las 18H00 GMT, sin que se produjera ningún incidente destacado durante la jornada electoral, a pesar de que la policía había alertado de posibles altercados durante la votación.
La participación, una hora antes del cierre de las urnas, era del 75%, mientras que en los anteriores comicios del 2016 acudieron a votar el 71% de los electores, según datos de la comisión electoral.
Los votantes debieron usar mascarilla y respetar las medidas de prevención en una votación marcada por el impacto económico de la crisis del coronavirus y una campaña electoral tensa.
Djukanovic, de 58 años, dirige Montenegro casi sin interrupción desde el final de la era comunista a principios de la década de 1990. Algunos lo consideran un reformista dinámico, otros, un autócrata corrupto.
Su Partido Democrático de los Socialistas (DPS) nunca ha perdido unos comicios y Djukanovic condujo el país menos poblado de los Balcanes (620.000 habitantes) a la independencia de Serbia en 2006, a la OTAN en 2017 y a las puertas de la Unión Europea (UE).
Pero ahora la confrontación en las urnas con una oposición de derecha proserbia, partidaria de estrechar lazos con Belgrado y Moscú, se anuncia difícil. En el parlamento saliente ya cuenta con una mayoría escasa.
\”Espero que todo irá bien, sin ningún problema\”, aseguró Branislav Sofranc, de 59 años, un elector en la capital Podgorica.
\”AMENAZA A LA SOBERANÍA\”
Djukanovic se enfrenta desde hace tiempo a acusaciones de corrupción, control sobre el Estado y de vínculos con la delincuencia organizada, pero la campaña electoral se ha centrado en otros asuntos: su litigio con la iglesia ortodoxa serbia (SPC) y los debates sobre la identidad.
La disputa estalló a finales de 2019 con la adopción de una ley sobre la libertad de religión que allana el camino para que el Estado tome el control de cientos de iglesias y monasterios administrados por la iglesia ortodoxa serbia, mayoritaria en Montenegro y con sede en Belgrado.
Según el censo de 2011, casi el 30% de los habitantes del país se declaran serbios.