Elegir presidente no es tarea para la inteligencia artificial

Expertos señalan importancia de que las personas tengan pensamiento crítico

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana para informarse, estudiar y trabajar. Su capacidad para procesar datos y ordenar información la hace útil para comprender temas complejos.

Sin embargo, especialistas advierten que no debe sustituir el criterio personal en decisiones tan importantes como el voto.

De cara a las elecciones presidenciales del 1.º de febrero, algunas personas recurren a la IA para preguntar por cuál candidato elegir.

Para el psicólogo Christian Murillo, coordinador de Posgrados de Psicología de la Universidad Fidélitas, la IA puede apoyar el análisis de información, pero no asumir el rol de decidir.

“El problema surge cuando se le otorga un rol decisor, como por ejemplo preguntarle por quién votar, sustituyendo el pensamiento crítico y la deliberación personal”, explicó.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la toma de decisiones es una habilidad que permite evaluar opciones de forma consciente, considerando valores, riesgos y consecuencias. Esta capacidad se fortalece con la práctica y la experiencia, y es clave para el bienestar individual y social.

Desde la psicología cognitiva se advierte que delegar decisiones importantes a sistemas tecnológicos puede debilitar estas habilidades, generando dependencia y reduciendo la autonomía.

“El cerebro funciona bajo un principio de uso o deterioro. Si dejamos de pensar, de cuestionar y de confrontar ideas, perdemos progresivamente la capacidad de hacerlo con autonomía y someternos entonces a obediencia”, señaló Murillo.

El especialista insiste en que la IA debe verse como una aliada para informarse mejor, comparar planes de gobierno o resumir propuestas, pero nunca como sustituto del pensamiento propio. Delegar decisiones políticas en la tecnología implica renunciar a la responsabilidad ciudadana.

El llamado es a usar la IA con criterio: informarse, analizar y decidir de manera consciente. La democracia no solo se vota, también se piensa.