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Si alguien piensa que el triunfo de don Antonio Álvarez Desanti es uno más dentro del juego político nacional, y concretamente dentro del Partido Liberación Nacional, está muy equivocado. El triunfo del pasado 2 de abril fue un enorme triunfo, si tomamos en cuenta las circunstancias, y a quién derrotó el señor Presidente de la Asamblea Legislativa. Don Antonio le ganó, en tres meses, a un Figueres, expresidente de la República y con tres años de estar en campaña; eso es absolutamente extraordinario. El triunfo del señor Álvarez y la derrota de don José María devela una serie de acontecimientos dignos de ser analizados y, para comenzar, lo primero que hay que entender es que el comportamiento de nuestra masa electoral ha sufrido una metamorfosis total, hoy el liberacionista y los mismos figueristas tienen otro comportamiento, ya no se cortan las venas ni por su partido, y en este caso, ni por un Figueres, con las excepciones del caso, eso es lo que los resultados de la elección interna de Liberación Nacional dicen.
Personalmente, me pregunté en muchas oportunidades: ¿por qué razón, siendo don José María Figueres una persona tan inteligente, no era capaz de percibir el negativo entorno político que le rodeaba? En este punto, también tiene una enorme responsabilidad su equipo de asesores, si es que lo tenía, porque parece que no. Un asesor en materia política debe tener el carácter y la valentía para decirle a su líder, sin titubear, qué debe hacer y qué no debe hacer. Por ejemplo, el comportamiento del señor Expresidente en los debates fue catastrófico, pareciera que no tuvo asesores, o no se dejó asesorar, pensaron que con solo el apellido era suficiente, y se equivocaron; en otros tiempos, ese apellido podía ganar elecciones, ahora, depreciado en la figura del señor Expresidente, sus réditos no son suficientes para alcanzar las estafetas que el señor Figueres se proponía. Aquí es donde radica, el error fundamental de su campaña política, pues ni él, ni su equipo de asesores, percibieron la devaluación de su capital político, de su apellido, y, en política, cuando se ignora lo evidente, las consecuencias resultan catastróficas.
Ahora, ¿por qué ganó don Antonio? En realidad, hay una serie de elementos que se juntaron para que hoy el señor Presidente de la Asamblea sea el candidato presidencial de Liberación Nacional. Mi opinión muy personal es que don Antonio fue percibido por él electorado como una cara nueva en política, no siéndolo, y eso lo ayudo. Su comportamiento en los debates fue excelente, sin ninguna duda, todos los ganó, esto lo ubicó como una figura de nivel presidencial y así se lo reconoció el pueblo en la votación. Su entorno familiar jugó también un papel muy importante, la presencia de su señora doña Nuria y sus hijas consolidó la figura presidencial de don Antonio. También fue fundamental que nadie pudo sacarle nada que ensuciara su figura política, esto sin ninguna duda le dio el empujón definitivo para ganar la convención liberacionista.
Se dice que quienes jugamos de analistas políticos escribimos una cuartilla para decir qué es lo que va a suceder, y luego tenemos que escribir dos para explicar por qué no sucedió lo que dijimos que iba a suceder. Esta frase nos indica cuán difícil es analizar la política y acertar. El pasado 4 de julio de 2016, DIARIO EXTRA me publicó un artículo que titulé “Don Antonio Álvarez Desanti”, lo hice, porque mi amigo, Ronald Alpízar, excompañero en la Asamblea Legislativa y asesor extraparlamentario, me habló de la excelente labor de don Antonio como Presidente del Congreso; para esa fecha, don Antonio ni siquiera soñaba con una posible precandidatura, pues estaban a punto de enfrentarse don José María y don Óscar Arias; en ese entonces, hace ya más de nueve meses, dije, en ese artículo, lo siguiente: “Deseo especular un poco sobre el futuro político del hoy Presidente del Parlamento, quien ha afirmado que después de terminar su diputación, se incorporará a la vida privada. La verdad es que no le creo”, escribí yo, “no porque esté diciendo mentiras, sino porque la realidad política a lo interno de Liberación podría conducirlo a cambiar esta decisión, ya que Liberación podría necesitar un candidato emergente para esta campaña, porque don José María tiene demasiadas opiniones negativas y don Óscar demasiados años sobre sus espaldas”. Como ustedes comprenderán, acerté en todo lo que dije, no sé si porque sé de política o por suerte, pero hoy don Antonio es el candidato presidencial de Liberación y posiblemente nuestro futuro presidente.
*Periodista