El trabajador independiente: un motor económico que el Estado sigue asfixiando

Natalia Díaz Quintana / Exministra y exdiputada

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En Costa Rica ser trabajador independiente no es sinónimo de libertad, sino de una lucha constante contra un sistema que en lugar de facilitar el crecimiento lo obstaculiza a cada paso.

Como país nos llenamos la boca diciendo que los emprendedores y pequeños empresarios comprenden el motor de la economía, pero la realidad es otra: pertenecer a ese sector en Costa Rica significa pagar para poder trabajar. Desde que inician su actividad, enfrentan cargas tributarias injustas, trámites interminables y una seguridad social diseñada para ahogar en lugar de proteger.

El sistema de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) cobra montos arbitrarios con base en estimaciones, lo que obliga a muchos a laborar en la informalidad para sobrevivir. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el 87% de esta población se ve obligado a operar fuera del sistema porque no puede sostener un modelo que solo castiga y nunca ayuda.

Además, Hacienda cobra impuestos sobre facturas que todavía no han sido pagadas y, si un trabajador busca un crédito para impulsar su negocio, debe demostrar que no lo necesita. La tramitomanía constituye otro obstáculo: cada movimiento implica más permisos, más firmas, más requisitos innecesarios. El Estado, en lugar de ser un facilitador del crecimiento económico, se ha convertido en el principal enemigo de quienes quieren salir adelante.

Intentar ser un trabajador independiente es luchar contra la voracidad de Hacienda y de la Caja, entes que deberían ser facilitadores de la economía formal. Es momento de dar el siguiente paso en materia de emprendimiento. Costa Rica necesita un sistema tributario y de seguridad social justo, que elimine cobros excesivos y permita que emprender no sea un castigo. También es urgente incluir educación financiera y tributaria desde las escuelas para que los jóvenes lleguen preparados a un mercado laboral que necesita más creadores de empleo y menos gestiones innecesarias.

El país no puede seguir sofocando a quienes generan riqueza y empleo. Cuando los trabajadores independientes prosperan, Costa Rica también camina hacia adelante.