El tiro de la almohada cambió mi vida

Los genitales femeninos son extremadamente complejos comparados con sus homólogos masculinos. Como se comprenderá, todos los procesos de fecundación, anidación y crecimiento del niño dentro del vientre materno requieren de un detallado y sofisticado sistema reproductivo, el cual exige la exactitud de todos sus engranajes. Esto repercute de manera importante en el plano sexual.  

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Los genitales femeninos son extremadamente complejos comparados con sus homólogos masculinos. Como se comprenderá, todos los procesos de fecundación, anidación y crecimiento del niño dentro del vientre materno requieren de un detallado y sofisticado sistema reproductivo, el cual exige la exactitud de todos sus engranajes. Esto repercute de manera importante en el plano sexual.

Por este motivo, también las estructuras encargadas del placer son complejas. Están provistas de una vasta red de terminaciones nerviosas, agrupadas en zonas muy específicas, cuya ubicación varía de modo considerable de una mujer a otra. Esa es la razón por la cual cada mujer es diferente desde el punto de vista sexual. Lo que para una mujer es gratificante puede ser una caricia inocente para otra. Áreas que en algunas desencadenan sacudidas orgásmicas, en otras no despiertan el menor impulso.

Esto se pone de manifiesto no solo con las caricias sino también con la penetración. Algunas mujeres disfrutan al máximo los encuentros íntimos solo en determinadas posiciones, pero en otras, aun cuando prueben muchas de las descritas en la literatura, no alcanzan ese deleite deseado. 

En estas mujeres el estímulo sexual debe ser muy exacto, y ese grado de precisión no se obtiene simplemente asumiendo otra postura. En cambio, cuando se utiliza una, dos o más almohadas, de diferente grosor, colocadas debajo de la cadera, la mujer logra esa dirección necesaria para que el pene pueda estimular de forma directa las zonas más sensibles de la cavidad vaginal. 

Por ejemplo, algunas parejas las usan debajo de la cadera, cuando están boca arriba, para levantar la zona vaginal y facilitar la penetración efectiva; o al revés, estando la mujer boca abajo, se coloca adelante del abdomen para elevar las nalgas y propiciar la estimulación vaginal posterior. En fin, son múltiples los usos y los sitios donde se pueden instalar.

Desde luego, la mujer debe probar varias posiciones y diversas almohadas para encontrar ese contacto que incrementa el gozo y hasta desencadena cascadas de placer. Muchas mujeres han descubierto el deleite sexual de esa manera.

Este es un viejo recurso que en el ámbito popular se denomina “poner una calza” o “el tiro de la almohada”. Es una de las tantas razones por las cuales en materia sexual las almohadas juegan un papel protagónico.

Desde luego, los usos van más allá. Son indispensables en todas aquellas posiciones donde las rodillas quedan en contacto con el suelo; la almohada evita ese contacto tan nocivo y doloroso. Otras veces sirven para dar apoyo cuando la cabeza queda en posición horizontal; en ese caso, la almohada sirve como cabecera. Igualmente, pueden proteger los codos cuando estos sostienen el peso del cuerpo.

Un buen amante sabe de su utilidad y cuenta con varias de distintas características: duras y suaves, gruesas y delgadas, grandes y chicas. Así, la pareja dispondrá de más herramientas en cada encuentro sexual.