
Los bagaceños cumpliremos, el próximo 28 de octubre, siete meses de estar bebiendo agua potable repartida por camiones cisternas en los barrios comunales.
Tal disposición del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) obedece a los altos niveles de arsénico encontrados en el líquido, suministrado por el sistema de red a la comunidad del distrito primero Bagaces.
Una medida alternativa propuesta por AyA, mientras se concluye el proyecto “Epifanía”, de ampliación y mejoramiento del Acueducto Bagaces, es interconectar el agua proveniente de la naciente que nutre la asada de San Bernardo de la Fortuna de Bagaces, con el primer distrito, con la finalidad de bajar los niveles de arsénico.
El pasado 20 de abril en el Concejo Municipal de Bagaces, la presidenta ejecutiva del AyA, Yamileth Astorga, respondió ante una consulta sobre la efectividad de esta medida: “Total seguridad, el agua de San Bernardo está libre de arsénico. La idea es contar con una solución hasta que venga el Proyecto de Epifanía, esta interconexión estaría para enero. Recuerden que ustedes aquí están tratando con una institución que tienen ingenieros civiles, ingenieros químicos, y un laboratorio nacional de aguas certificado”.
Han pasado siete meses y yo le recuerdo a la jerarca del AyA que, aun cuando no le marquen el paso al cumplimiento de su cronograma, al menos este servidor tiene presente su compromiso de entrega para enero. Aún le restan tres meses y medio para cumplirse su plazo anunciado; el tiempo corre.
Adelanto que no serán de recibo “excusas” de que la pandemia atrasó el desarrollo de la misma, pues para el bien suyo, el nuestro y la gracia divina, el coronavirus se comporta noble en una comunidad que no desarrolla ningún brote, ante la ausencia de un elemento vital para cumplir con los protocolos sanitarios del Ministerio de Salud.
Recuerde doña Yamileth, que el agua potable y el saneamiento son un derecho humano para la vida digna ciudadana y los bagaceños esperamos celebrar en enero, en la antesala del gobierno Bicentenario, el regreso a los grifos caseros.
Lamento que por ahora el 60 aniversario de su institución se haya truncado, con la suspensión de la compra por ¢92,7millones, que sin su permiso iban a realizar subalternos suyos al pretender adquirir, en plena crisis económica y contención del gasto, artículos promocionales como bolas antiestrés, llaves mayas, reglas, títeres y botellas.
Señora Astorga, a nosotros, más allá de celebraciones institucionales, con que en enero nos regrese el agua potable limpia a nuestros grifos y se concluya en su totalidad el proyecto “Epifanía”, ampliación y mejoramiento del Acueducto Bagaces, es suficiente… lo demás sobra.