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Es indignante leer la noticia de que no se puede despedir a la profesora que se casó con su alumno porque la solicitud del Ministerio de Educación Pública (MEP) resulta improcedente, pues el matrimonio con menores de edad -que contaba con el consentimiento de uno de los padres- no era un delito en el momento en que lo contrajeron.
Tal vez no era algo penado por la ley, pero sin lugar a dudas se trata de una acción inmoral, al menos para las personas que conocen bien sus propios valores, sin embargo, para alguien a quien no le importan las normas casarse en dichas circunstancias cabe dentro del patrón de lo normal, de lo contrario una vez empezados los cuestionamientos hubiera renunciado.
A veces nos ponemos a pensar que nuestra sociedad está muy mal, pues los valores muchos los han dejado de lado, inclusive olvidándolos por completo, ya no les importa a quién se llevan por delante.
Ese cuento de que para el amor no hay edad, no puede ser una excusa para meterse con un menor de edad que está en una etapa de su vida en la que es sumamente fácil persuadirlo y engañarlo.
Hay que tener claro que a los 15 años no se pueden tomar decisiones de este calibre, pues se está en la transición de ser un niño a ser adulto. Pese a lo anterior y a que muchas veces ni tan siquiera saben qué desean estudiar para ejercer el resto de su vida, sí se consideran capaces de decidir con quién quieren compartir sus días, es decir, ¿si ni siquiera saben qué desean en la vida, entonces cómo alguien toma la decisión de casarse?
Nos preguntamos qué le pasó por la cabeza al abogado que aceptó efectuar el casamiento, sabemos que siempre y cuando se tenga el consentimiento de los padres se puede hacer el trámite, pues aún es legal, sin embargo, por ética tuvo que haber tomado la decisión de no participar de este circo que suponemos que no va a durar mucho.
Ante este panorama nos preguntamos dónde estaban los padres de este joven para no saber que mantenía una relación sentimental con su profesora y en especial cómo permitieron que contrajera matrimonio a sabiendas de que la mujer con la que se iba a casar le llevaba tantos años y casi que se estaba aprovechando de su inocencia.
¿Será acaso que no pensó en sus hijas que andan en una edad muy similar a la del jovencito con el que ella se casó? ¿Será que le hubiera gustado que llegara un hombre jugado a aprovecharse de su inocencia?
Como es sabido, el MEP no está de acuerdo con la resolución del Servicio Civil, pues lo que hizo la profesora es algo que no va de acuerdo con lo moral. Ante este escenario esperamos que a esta persona no la devuelvan a trabajar con jóvenes, pues no sabemos si es que le gustan los adolescentes y si va a repetir la historia con otro menor.
Esta institución debe velar por la seguridad de todos los estudiantes y no exponerlos a estas conductas ajenas a lo normal, pues se debe procurar que ellos se centren en el estudio y que nadie desvíe su atención a temas sexuales, más que ellos en esta etapa de su vida son tan influenciables.
Esperamos que ahora que ya entró a regir a ley, sí se castigue a quien se meta en un plano sexual con sus alumnos, en especial si estos son menores de edad, pues nadie tiene el derecho a robarle la inocencia y mucho menos la juventud a otra persona.
Acá deberíamos de aprender del famoso caso de Estados Unidos, en el que una maestra se metió con su alumno y hasta quedó embarazada de él, luego de algún tiempo, ahora él tomó la decisión de separarse, pues se dio cuenta de que realmente no son compatibles, las diferencias de edad y de gustos en algún momento llegan a generar diferencias.