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Tenemos la idea que los niños y los jóvenes no están en nada, que cada día son más ajenos a la realidad. Hasta dónde esto es cierto, no lo sé. El desinterés por los estudios, por la lectura, por la conversación de sobremesa o lo que ocurre en su entorno no significa que, como un radar, están recibiendo información que asimilan sin muchas veces entender hasta donde les puede afectar.
Hablando con un padre de familia, un papá presente y comprometido con la educación de sus hijos me decía que le llamó la atención la reacción de su hija, cuando la invitó a ver un video que ha circulado en las redes en el que un oficial detiene el tránsito, en una carretera nacional, para que una familia de patos cruce sin peligro. Un acto hermoso en el que se muestra una vez más la idiosincrasia del tico, su respeto por la naturaleza y el amor por los habitantes del bosque.
Lo interesante ocurrió cuando el papá llamó a su hija para compartir el video y la chiquilla reaccionó con cierto temor… “no es nada feo, ¿verdad?”. El recelo se hizo presente en un momento en que ella estaba segura, al lado de su padre que la protege, en su hogar, con el resto de su familia presente… y me pregunto… ¿qué habrá visto o escuchado esta pequeña para reaccionar así?
Los niños y jóvenes hoy parecen no estar conectados a la realidad, pero el entorno, a todo nivel, los bombardea con mensajes de violencia, odio, muerte, crimen, intimidación, peligro… el lenguaje es grosero, vulgar, tosco…las noticias de asesinatos, desapariciones, secuestros, sicariato son parte de su día a día y los afecta.
En el colegio comentan como fulano vendía drogas y lo agarraron, como mengano se negó a entrar en el “negocio” de un compañero y lo amenazaron de muerte, como la necesidad obligó a fulanita a prostituirse para ayudar a sobrevivir a su madre, como asesinaron frente a una escuela a un muchacho, como una bala perdida traspasó una pared y mató a un niño mientras dormía… y aunque sean noticias lejanas a su realidad inmediata, un TikTok, un comentario, un video las acercan a su mundo, al de sus hermanos, al de sus padres … y se pregunta en silencio… ¿me podrá pasar a mí o a los míos?
Todos vivimos el temor de la inseguridad, pero a diferencia de los niños y jóvenes, los adultos podemos recurrir a la experiencia que no ha dado la vida y buscar formas de evita correr riesgos innecesarios, evadir situaciones de peligro, manejar el miedo y buscar ayuda… los jóvenes no tienen las herramientas para descodificar las señales de peligro, ni habilidades para descifrar y enfrentar la violencia… solo tienen temor e impericia que los lleva a correr más riesgos.
La reacción de esta pequeña nos debe llamar a la reflexión como sociedad, tenemos que darles a las nuevas generaciones el apoyo que necesitan para enfrentar el impacto que la violencia está teniendo sobre nuestra sociedad y especialmente en la juventud; impacto que viven día a día, impacto que sí perciben, impacto que los afecta más de lo que podemos imaginar.
Y el apoyo debe ir más allá de las medidas de seguridad que como país podamos implementar.
Es urgente darles a los padres de familia y educadores información, capacitación y herramientas para entender por lo que están pasando los jóvenes, para que ellos a su vez puedan ayudar sus hijos y alumnos a enfrentar sus inseguridades y sus miedos; a prevenirlos sobre los riesgos de sumarse a la delincuencia e implementar programas para el desarrollo de habilidades que les permitan expresar sus temores e informar sobre posibles amenazas o riesgos y ayudarles a sobreponerse para enfrentar las amenazas de los “bullis” y los peligros del entorno.
Muchos de nuestros niños y jóvenes, por diferentes razones, están creciendo sin las condiciones básicas para tener un desarrollo óptimo en lo educativo y emocional y si a esto sumamos la indiferencia o la ignorancia ante sus necesidades, la soledad frente a sus temores y el desconocimiento por parte de los adultos de cómo están enfrentando un entorno cargado de violencia, tenemos entre manos una bomba de tiempo que podríamos desarmar si antes de opinar intentamos sumergirnos en su realidad y aprendiéramos a establecer una comunicación para juntos enfrentar el impacto de la violencia en nuestra sociedad.