El rol de “Macho Coca” dentro del cártel del Caribe Sur

Expediente de caso Traición revela la participación del detenido

El expediente judicial del caso conocido como “Traición” que hace referencia al primer cártel costarricense desarticulado recientemente, estructura criminal presuntamente liderada por Luis Manuel Picado Grijalba, alias “Shock”, permitió reconstruir el papel que cumplía Gilbert Bell Fernández, conocido como “Macho Coca”, dentro de la red. 

Documentos del expediente lo vinculan como un colaborador directo en la logística marítima para el ingreso de drogas al país y en el resguardo de bienes adquiridos para la legitimación de capitales.

Bell Fernández, con antecedentes por causas graves como venta de drogas y actualmente en prisión preventiva por robo de combustible, figura como un operador que aportaba acceso a terrenos y contactos con atracaderos en Limón y Puntarenas. 

Según el informe, esa infraestructura favorecía a los hermanos Picado Grijalba en el movimiento de estupefacientes por vía marítima.

Uno de los episodios más significativos ocurrió el 4 de julio de 2024. En horas de la madrugada, “Macho Coca” fue sorprendido en Puntarenas mientras custodiaba una embarcación asociada a una mujer de apellidos McDonald Rodríguez, esposa de “Shock” y señalada por las autoridades como la encargada de legitimar dinero proveniente de la narcoactividad. 

La nave, identificada como Benedizionni, formaba parte de los bienes adquiridos por Mc Donald para la organización.

En el sitio, Bell Fernández no estaba solo. Lo acompañaban dos hombres de apellidos Rodríguez Morales, alias “Chira”, y Umaña Morales, quienes viajaban en un vehículo de la organización. 

La presencia del grupo confirmó para los investigadores que la custodia de bienes era una actividad coordinada entre los miembros de menor rango y el núcleo familiar de “Shock”.

El vínculo quedó reforzado en una comunicación telefónica registrada por las autoridades entre la suegra de “Shock” otra mujer de apellidos McDonald, quien llamó al centro penal para consultar sobre el ingreso de artículos destinados a Bell Fernández. 

Aunque evitó confirmarlo, el funcionario penitenciario identificó el destinatario como “Macho Coca”. Para los investigadores, este gesto indicó cercanía y respaldo hacia un colaborador clave.

Los hallazgos permiten concluir que Bell Fernández actuaba como una pieza funcional en la cadena logística del grupo: facilitaba acceso a puntos de desembarque, resguardaba embarcaciones y mantenía contacto con actores centrales en la legitimación de bienes. 

Su papel, aunque operativo, resultaba indispensable para sostener la operación marítima del clan Picado Grijalba, cuya actividad combinaba tráfico internacional de drogas y la adquisición de activos mediante testaferros.

La coordinación entre “Macho Coca”, McDonald Rodríguez y otros miembros de la red evidenció un engranaje diseñado para mover droga, ocultar bienes y mantener control sobre la infraestructura necesaria para el trasiego. 

Todo esto, según la investigación, bajo la dirección de “Shock”, quien centralizaba la operación a través de su círculo familiar y colaboradores de confianza.