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Hablemos en serio. El problema más grande de C.R. no es el de la resolución de la CIDH, ni el debate moralista y confesional de las últimas semanas que ha polarizado el país e inflado monstruos dogmáticos que recuerdan a \”Saturno comiendo a sus hijos”, la magistral obra de Goya. Desafortunadamente, ese debate es una cortina de humo que impide ver lo realmente importante. Ha deformado esta campaña electoral a límites ridículos y la gente va ir a las urnas el 4 de feb. sin discutir lo importante. Costa Rica tiene 10 o 15 problemas más urgentes que no se están tratando en esta elección.
El problema más grande del país es económico (y ligado a ello, el de la corrupción). Se trata de una economía al borde la quiebra, con un problema fiscal gigante. El día viernes 19 de enero la calificadora Fitch nos bajó la calificación y ya \”no somos un país creíble ni confiable\”. Los números están allí. Con un déficit del 6,5% del PIB y una deuda interna del 51.7% (de acuerdo al Reporte de cierre del 2017 del Banco Mundial y otras entidades) somos un país en la escala internacional cerca de Macedonia o Bolivia y claramente rumbo a la Grecia de hace 5 años. Si estuviéramos en la Unión Europea, ya estaríamos intervenidos por violar las normas Maastrich. (Y nuestro mal prestigio internacional no es resultado sólo de nuestros pésimos números, sino -además- de una clase política incapaz de tomar decisiones, que no ha resuelto nada ni en materia tributaria ni en gasto importante en los últimos 20 años).
Y el problema es que esta crisis fiscal (y financiera en el corto/mediano plazo) nos impide hacer todo lo demás. Los problemas más urgentes: seguridad ciudadana (asesinan 3 o 4 personas todos los días); la CCSS, infraestructura, etc. requieren una solución hacendaria y fiscal. Sin fondos ni recursos, todos los planes de los candidatos son mera poesía. Y -además y lo más grave- es que la insuficiencia fiscal en algún momento generará una crisis de inflación. Y la inflación es el principal flagelo contra un país: empobrece aún más los más pobres pues destroza los salarios; encarece aún más la producción, limita la capacidad de pago e inversión de cualquier gobierno, destroza a las empresas, pues encarece precios y reduce la demanda.
Pero ojo, el tema fiscal tiene dos caras, y casi todos los partidos han sido timoratos y pendejos para enfrentarlo en su doble vía. Veamos:
a) EL INGRESO.- Aquí todos los partidos políticos se muestran pendejos porque a todo el mundo le tiemblan las piernas al hablar de impuestos. No se trata de subir el rate de los impuestos necesariamente, sino de modernizar el sistema, no únicamente en IVA, sino también la renta. Lo primero es ampliar la base tributaria: que un montón de sectores que no pagan, empiecen a tributar en renta. Empecemos por el régimen cooperativo y sigamos con cerca de 22 leyes especiales que exoneran a muchos \”sectores garrapata\”.
b) EL GASTO.- También todo el mundo se muestra pendejo, pues teme enfrentarse a los sindicatos y los grupos de presión e interés. Desde luego que hace falta una Ley de Empleo Público, racionalizar el sistema de pensiones con un modelo uniforme; limitar los aumentadores automáticos del gasto salarial, sobre todo en las autónomas y eliminar la lógica de las Convenciones Colectivas, las cuales violan el principio de igualdad laboral.
¿Crear empleo y hacer crecer la economía? Desde luego, ese es el otro gran reto. Hablan de 150.000 empleos o más. Pero aquí también hay otra actitud miedosa y timorata de muchos partidos. El país es muy caro y los insumos no nos hacen competitivos. Lo que nadie quiere decir es que gran parte del costo de producción del país se debe a los monopolios privados, que encarecen los insumos en una gran cantidad de áreas. Hay grandes tagarotes que se benefician de leyes y modelos monopólicos y encarecen la producción general del país.
¿Cómo votar en la próxima elección? Por el que tenga la capacidad, los equipos y la valentía de resolver esos problemas. Y también el de la corrupción. Me lo estoy pensando con cuidado y tomaré mi decisión en los próximos días.