Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
En las últimas semanas hemos leído en medios de comunicación que “Pese a rebaja, combustibles en Costa Rica son los más caros de Centroamérica\” (La Prensa Libre 20/1/15), así como que el \”Impuesto a los combustibles superó el precio al que Recope compra el producto, por segunda vez en 20 años\” (CRHoy 26/2/15). La ARESEP propuso en junio del año pasado eliminar el Impuesto Único a los Combustibles para abaratar el precio de los mismos, y recientemente un diputado presentó un proyecto de ley para limitar dicho impuesto a un 25% del precio de compra internacional. Sin embargo, el “Gobierno asegura que no hay posibilidad de bajar impuestos a los combustibles” (CRHoy 25/6/2014).
En diciembre del año pasado el diario La Nación publicó una investigación sobre el precio de los combustibles en Centroamérica: tomando la gasolina súper como modelo, dicho reporte señala que si bien Costa Rica logra obtener los mejores precios de importación, el impuesto a los combustibles así como los márgenes del distribuidor (RECOPE) y de las gasolineras son los más altos de la región. El impuesto único a los combustibles ha crecido en los últimos seis años (ver noticia CRHoy), y los¢390.000 millones recaudados en el 2013 se distribuyeron así, según datos de La Nación:¢ 257.000 millones a la Caja Única del Estado, ¢85.000 millones al CONAVI, ¢28.000 millones a las municipalidades, ¢3000 millones al LANAMME, ¢16.000 millones al FONAFIFO y ¢1000 millones entre el MAG y la Cruz Roja.
Existen muchos destinatarios de este impuesto que se verían afectados si éste se disminuye o elimina, el principal de ellos el Estado, por lo que se podría hablar de un incentivo económico para que permanezca.
El hecho de que Costa Rica tenga los combustibles más caros de la región nos afecta de múltiples maneras, a través de la inflación, del costo del transporte y la electricidad, de los precios de los bienes y servicios e incluso del nivel de desempleo. Esto contrasta con los objetivos estratégicos de RECOPE, uno de los cuales dice textualmente: \”Establecer una cultura empresarial orientada hacia la eficiencia y la simplificación de los procesos, para disminuir costos y gastos ($/Bbl), de tal forma que los precios en Costa Rica sean los más competitivos del área, asegurando el suministro continuo y la calidad de los productos.”
Cuando una empresa incluye una declaración de este tipo como objetivo estratégico, debe hacer algo al respecto para cumplirlo, o de lo contrario pierde credibilidad ante sus clientes que somos los costarricenses.
OPCIONES. Con el fin de valorar las posibles opciones para reducir el precio de los combustibles, hemos realizado un benchmarking con base en los datos del estudio de La Nación, basado en precios del 2013. En aquel entonces Panamá era el líder de la región en precio, con $1,07 por litro de gasolina. En contraste, Costa Rica tenía $1,40 por litro. Un primer escenario considerado es tomar los promedios de impuesto, márgenes del distribuidor y de las gasolineras y otros costos de Guatemala, El Salvador, Honduras y Panamá, y aplicarlos a Costa Rica (Nicaragua se excluyó porque su estructura de precios es diferente). Con esto el precio de la gasolina se habría reducido a $1,10 por litro.
Otro posible escenario es reducir en un 50% el impuesto, los márgenes de comercialización y otros costos de Costa Rica, con lo que se consigue un efecto similar, quedando el precio de la gasolina en $1,07 por litro, igual que Panamá. Se excluyó del cálculo el subsidio cruzado que existía hasta hace poco, y que representaba $0,01 por litro.
Haciendo este mismo ejercicio con los últimos datos de precios de combustibles de Centroamérica, del mes de marzo de 2015, disponibles por medio de RECOPE y del Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central (CCHAC), y tomando algunos de los valores del estudio anterior para los márgenes de comercialización y otros costos, se obtiene para el primer escenario un precio proyectado para la gasolina en Costa Rica de $0,76 por litro, y para el segundo escenario se obtiene un precio de $0,73 por litro, ambos menores que el precio de Panamá de $0,79 por litro.
SI SE PUEDE. Lo anterior sirve para demostrar que sí se puede rebajar el precio de los combustibles en Costa Rica y convertirnos en el país con los precios más competitivos de la región. Sin embargo, esto implicaría reducir el impuesto único a los combustibles a la mitad, lo que representa al menos ¢195,000 millones menos en las arcas del Estado, el 10% del presupuesto nacional.
También significaría que RECOPE y las gasolineras reduzcan sus márgenes de ganancia a la mitad, esto representa reducir costos y volverse mucho más eficientes. Otra alternativa sería adoptar como referencia para calcular los precios el promedio de costos de los demás países de Centroamérica, con un efecto muy similar. Para realizar esta propuesta se requeriría una reforma a la Ley del impuesto único a los combustibles y posiblemente de otras leyes, involucrando al Poder Legislativo.
La institución más indicada para liderar una iniciativa de este tipo sería RECOPE, porque con ello cumpliría con uno de sus objetivos estratégicos. Sin embargo, la mala noticia es que el Gobierno actual ha descartado la posibilidad de rebajar o eliminar dicho impuesto. Se podría entender que es demasiado dinero y muchas las partes afectadas.
Sería una lástima que este Gobierno, el Poder Legislativo y RECOPE, pierdan esta oportunidad de hacer algo que tendría un efecto positivo y duradero en el costo de la vida y la competitividad de este país, que contribuiría a reactivar la industria y a generar empleo, y que sería mucho mejor que el modelo asistencialista que se ha venido siguiendo y que no ha podido reducir la pobreza en los últimos veinte años.
(*) Ingeniero químico.