
Mucha molestia y asombro ha causado parte de la publicación porno o erótica “El rey de La Habana” del escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez en la revista electrónica Conexiones, que edita el MEP. Los extractos de la novela se publicaron en la edición de la revista del mes de junio del 2021. Al ser cuestionadas ciertas instancias del MEP, se escudaron con el argumento de que el fin de esa publicación era mostrar ciertos aspectos sexuales en distintos ambientes sociales.
Pero esa justificación es vaga, pues repugna leer tan solo unas cuantas líneas de esos extractos, llenos de un morbo exacerbado y con unas expresiones soeces. En tiempos de antaño cuando gozábamos de buenos valores cristianos y morales, un hecho como ese, hubiera implicado una verdadera pena contra los culpables a la hoguera o la horca. Claro, en vista del “burumbún” que se desató, en el MEP corrieron a eliminar los extractos de esa “novelucha”.
Al ser consultados algunos juristas sobre ese tipo de acciones actuales del MEP, al parecer en el Código Penal hay fundamento para sentar fuertes sanciones incluso de cárcel para quienes promuevan material gráfico y escrito de corte erótico y con vocabulario inadecuado. Pero ante ese vergonzoso hecho, cabe suponer que la Ministra (de ese momento) debía de estar al tanto de esa publicación, por eso se debe llamar a cuentas.
Otro alboroto fue las pruebas FARO, donde se incluyeron preguntas a los estudiantes sobre cuáles eran las condiciones infraestructurales y enseres que se tenían en sus hogares. Tal hecho es otra violación a los derechos de intimidad de los estudiantes, además, esas “encuestas” no le corresponden al MEP sino al Instituto Nacional de Estadística y Censos. Sobre este asunto, al parecer deberán comparecer en dado momento los responsables.
La ministra Guiselle Cruz ante tal escándalo renunció a su puesto, pero circula el rumor que pasó a otro puesto administrativo del MEP. Sin embargo, la señora Cruz (como jerarca en su momento) y los funcionarios que estuvieron implicados en la publicación de los extractos de la novela El rey de La Habana y los culpables de la inclusión de preguntas improcedentes de las pruebas FARO debieran ser despedidos de inmediato del MEP, en otras palabras, que se vayan para sus casas a pensar en qué otra cosa deben trabajar, pero no en un ministerio que debe ser el responsable de fomentar los verdaderos valores morales en la niñez y juventud, para lograr un futuro con mejores personas.
Otra cosa que tiene hartos a muchos padres y madres es la inclusión de esa ideología de género que argumenta se debe dar tiempo a que “el” individuo (irónicamente en ese aspecto nadie protesta para pedir un lenguaje inclusivo) cuando logre cierta noción y visión de mundo elija su género, independiente de su verdadera condición sexual genética.
Eso sí, en el MEP paulatinamente se han vuelto poco tolerantes con los alumnos que profesan alguna doctrina religiosa, e incluso hace unos años una niña fue amedrentada por maestros por el hecho de que ella había regalado a sus compañeros o amiguitos unos libritos del Nuevo Testamento. Y en un colegio de un cantón de la provincia de San José en cierto momento a una estudiante le llamaron la atención por estar en la institución con maquillaje, en cambio a un estudiante varón (de tendencia transexual) sí le permitían el uso de maquillaje.
Ante este tipo de cosas, las altas autoridades de la Iglesia Católica como religión del Estado, debieran pronunciarse más a menudo en favor de la moral cristiana, aunque las autoridades seculares se sientan molestas, de todas maneras, la Iglesia de Cristo siempre ha sido la voz de la verdad ante los desvíos de la humanidad, de hecho en el Nuevo Testamento se certifica: “No tomen como modelo a éste mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que es grato, lo perfecto”. (Romanos 12:1).