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A este no le gusta para nada la actitud del Papa actual que critica al capitalismo. Dice que al capitalismo se lo debemos todo, y que como decía el sucesor de Mao, Teng Siao Ping, “es glorioso ser rico”.
Hay que reconocer que tiene razón, aunque solo sea porque el mundo no ha conocido otra cosa que capitalismo desde que se asentó la humanidad al final de la última glaciación. Rusia se desarrolló hasta el punto de derrotar a Alemania, mediante el capitalismo de Estado, que fue capaz de pelear y ganar en Stalingrado y Kursk. Y los premios Stajanov no son diferentes de las 16 toneladas de carbón del minero gringo (16 tons, and what do you get/ another day older, and deeper in debt).
Capitalismo es el sistema de trabajo que produce un excedente del cual se coge para reinvertir, y para distribuir a algunos. En lo que el capitalismo de Estado difiere del occidental es que no tenía una sociedad de consumo (en China la tiene): todo el excedente iba para el ejército y para distribuir a la nomenclatura. Se puede decir que el capitalismo era más productivo en Occidente porque producía para la sociedad de consumo, además de para el ejército (en China produce para los dos).
Contradiciendo al Papa, Montaner cita las estadísticas de la ONU que prueban que el capitalismo ha sacado a tantas gentes de pobreza. Pero hay estadísticas para todos los gustos, y es verdad que hay mucho desempleo, que otra gente se queda con la plata, que la crisis no termina.
Ser rico es solo glorioso para quien lo es, pero es una abominación para quien no tiene ni la comida; y lo es especialmente cuando sabe que hay tipos con fortunas de decenas de miles de millones de dólares.
Pero los neoliberales no quieren hablar de distribución, y dicen que la fortuna de los 5.000 millones de subdesarrollados todavía no se ha hecho, pero que se hará si seguimos su receta: la moto, el Hunday y el BMW de don Óscar Arias. Lo que nos trae a otra característica neoliberal: su menosprecio por el ambiente, además de su egoísmo.
El Papa tiene razón. El capitalismo necesita corrección urgente de sus defectos, porque sin consumidores se acaba. Y los consumidores solo pueden existir si hay distribución del producto, que es de todos. O que lo debe distribuir el Estado si viene de las máquinas que compra el capitalista.