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Gran Bretaña. (SEP)- Este curioso lugar se llama “National Poo Museum” y fue construido en la isla inglesa de Wight, situada frente a la costa sur de Inglaterra, con la intención de mantener de forma permanente la primera exposición dedicada a esta parte ineludible de la existencia humana y animal.
Sus puertas abrieron en el año 2016, su nombre en castellano significa, ‘el museo nacional de la caca’ y en sus salas son exhibidos desde entonces todo tipo de heces, desde las de un bebé humano, las de un león, una paloma, un zorro, un suricato, un alce y muchas más… hasta cacas fosilizadas de reptiles con millones de años, eso sí, todas elegantemente encapsuladas en vistosas esferas de resina que han sido colocadas en unos soportes con luz que ilumina su interior para poder ver mejor el contenido.
Su inauguración, como era de esperar, llamó la atención de propios y extraños, pues no se trataba precisamente de un sitio dedicado a un tema sencillo de tratar, aunque no debería, siendo algo tan normal como lo es. De igual forma generó opiniones muy versátiles entonces y lo seguirá haciendo pues a algunos no les parece de interés, mientras a otros sí, para algunos resulta desagradable para otros no, así será.
ASOCIADO AL ZOOLÓGICO
En cuanto a ese pedazo de Inglaterra desgajado de su costa sur donde fue ubicado, se debe a una razón muy sencilla de explicar y de entender, el museo nació asociado al zoo local y aunque por ahora no son muchas las muestras, pues es bastante modesto, la idea es ir ampliando el espectro y, para compensar, como mencionamos es que también hay alguna muestra prehistórica, un coprolito de treinta y ocho millones de años.
El objetivo es informar sobre todo lo relativo al tema, como el proceso desde que la comida entra en el organismo hasta su expulsión final, pasando por los movimientos gastrointestinales, aspecto, tipos, formas y características químicas, así como los posibles usos médicos de las bacterias que viven en los excrementos.
Según indica su web oficial, “la misión del National Poo museum es abrir la tapa del mundo secreto de la caca para examinar nuestra relación con ella y cambiar definitivamente la forma en que pensamos acerca de esta asombrosa sustancia…”.
La original iniciativa de abrir un lugar dedicado a tal exposición fue cosa de los miembros del colectivo de artistas Eccleston George que en colaboración con empresarios locales construyeron una insólita máquina para desecar excrementos, paso imprescindible antes de meterlos en las citadas cápsulas so riesgo de que, en caso contrario, las paredes de éstas se volvieran opacas.
MUY INTERESANTE…
Como otro dato curioso, en el momento de su inauguración, en lugar de la habitual cinta roja decorativa, cortaron papel higiénico, y por supuesto, dentro del recinto no falta la tienda de suvenires, en la que se pueden adquirir réplicas de las muestras exhibidas y otros objetos.
Además, se debe recordar que recientes investigaciones han puesto de manifiesto lo importantes que pueden ser para los avances médicos todas esas bacterias intestinales.
Pero este no es el único museo del mundo que tiene como protagonista las defecaciones. En 2015 abrió sus puertas, en el castillo medieval italiano de Castelbosco, situado cerca de Milán, el Museu da Merda y en la localidad japonesa de Odaiba, en Tokio, el Museo Miraikan de ciencias organizó una exposición titulada Retrete.