El hombre con mal olor genital 

Dr. Mauro Fernández Sexólogo

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Existe la creencia de que los órganos sexuales son órganos sucios y emanan un mal olor de manera innata. Esto es totalmente falso. Los órganos genitales masculinos no tienen mal olor, a lo sumo, puede oler a lo que huele el resto del cuerpo, es decir, a esa fragancia característica de cada individuo. Cuando se presenta un olor desagradable nos habla básicamente de dos condiciones: una mala higiene o la presencia de una enfermedad, casi siempre de origen infeccioso.

La higiene sexual masculina es muy simple, se debe realizar con agua y jabón en abundancia. Los hombres no circuncidados deben deslizar hacia atrás el prepucio o “pellejito” que cubre el glande o “cabeza del pene”, para remover un material caseoso, blanquecino, llamado esmegma o “quesillo”, que se acumula en esta zona. Después de orinar, puede quedar un leve olor a orina, pero este cede en minutos o más tardar en una hora. No es normal que el pene o la ropa interior tenga permanentemente ese desagradable olor urinario, el cual nos habla de ciertas enfermedades, entre ellas la incontinencia urinaria. 

A diferencia de la vagina, el pene no es un órgano húmedo, es decir, no tiene una secreción permanente, ni cuenta con una lubricación abundante. Por eso, cuando sale líquido a través del caño de la orina, sea claro, transparente, amarillento o verduzco, es razón suficiente para consultar, porque sugiere un cuadro infeccioso. A veces son las manchas en la ropa interior las que evidencian estas secreciones.

La presencia de fisuras, enrojecimientos, ardor o picazón son muy sugestivos de infecciones, sean virales, bacterianas o micóticas. De igual modo, los brotes tipo mezquinos, verrugas vejigas o ampollas. 

La salida de sangre por el caño de la orina debe ser motivo de consulta, ya sea solo una gota o una abundante descarga. El semen es de color blanco nacarado, con un olor a cloro. No debe provocar ardor ni picazón, en el hombre ni en la mujer, de lo contrario también es motivo de consulta.

Recordemos que un mal olor, una secreción desagradable, o la presencia de irritaciones o brotes, son auténticos “matapasiones”, que pueden llevar al traste un encuentro sexual. 

Un buen amante siempre cuida esos detalles.