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Atravesamos tiempos turbulentos y vivimos en un escenario político nacional de “broncas y confrontación”, según las razones de unos y otros.
En democracia, la confrontación política de propuestas es necesaria y fundamental, pero en materia de seguridad nacional y ciudadana, las críticas y negativas condiciones actuales obligan a separar lo principal de lo secundario:
La captura de El Diablo y uno de sus compinches, es uno de los golpes policiales más importantes y significativos que se le ha dado a la narcoactividad y, todos, patrióticamente, debemos felicitar al Director del OIJ Michael Soto, al Fiscal General Carlo Diaz y a sus equipos operativos y de investigación.
El país dio un paso trascendental en la batalla contra la narcoactividad transnacional, el liderazgo nacional del crimen organizado y las bandas de narcotraficantes que, en un proceso acumulado y destructivo de muchos años, penetraron las estructuras políticas, institucionales, económicas y sociales de Costa Rica, hasta llevarnos a la actual y gravísima crisis de inseguridad.
Sin embargo, no hemos logrado definir y ejecutar una estrategia integral, unificada y coordinada de los tres Poderes de la República y avanzar en las reformas y cambios indispensables que necesita con urgencia Costa Rica, para enfrentar esta realidad delincuencial que nos obliga, además de otras reformas y cambios necesarios en las leyes penales, procesales y carcelarias, a una transformación y actualización de la Ley General de Policía del año 1994.
Más de 30 años después, esa ley marco de seguridad, está superada por la agresiva evolución de la narcoactividad como delito transnacional y sus destructivos efectos internos en los países de la “ruta de la droga”. Falta, igualmente, una Ley de Extinción de Dominio contra los patrimonios ilegales y delincuenciales de los narcotraficantes.
Pero…estamos avanzando y eso es lo positivo. En la pasada legislatura, se aprobó una iniciativa fundamental y se reformó el artículo 32 de la Constitución Política para la extradición de costarricenses. Se extraditó a un Ex ministro de Seguridad y Ex Magistrado de la Sala III Penal y a Pecho de Rata. Faltan Macho Coca y unos 20 extraditables. Mucho se conocerá a su tiempo y será tema de persecución penal, sobre las complicidades y redes de cuido de los extraditados, después de sus interrogatorios en los Estados Unidos.
También recuperamos la cooperación de Agencias de Seguridad de países amigos y hay un conjunto de reformas a la legislación penal y procesal, en conocimiento y debate de la Asamblea Legislativa. Estamos avanzando.
Sí es necesario, patrióticamente, moderar el altísimo nivel de confrontación política actual entre los Poderes del Estado, controlar los egos, dialogar serena y fríamente sobre el poder y la penetración de la narcoactividad, encontrar soluciones y resolver urgentes y prioritarios problemas presupuestarios.
¿Será posible? Ese es el gran tema.
¿Y usted que opina?