El ciego de Cuesta de Moras

Pese a ser admirado por muchos como figura pública que ha sabido hacer frente a su discapacidad visual, la misma que le permitió enarbolar la bandera de los derechos humanos para transitar dos veces consecutivas por la Asamblea Legislativa, Óscar López padece un tipo de ceguera aguda e irreversible.  

Pese a ser admirado por muchos como figura pública que ha sabido hacer frente a su discapacidad visual, la misma que le permitió enarbolar la bandera de los derechos humanos para transitar dos veces consecutivas por la Asamblea Legislativa, Óscar López padece un tipo de ceguera aguda e irreversible.

Es la ceguera de la prepotencia. Esa que -él supone- le es conferida por obra y gracia, tan solo porque tiene un micrófono en las manos y una cámara de televisión que lo convierte en personaje. Su verbo encarnizado en contra del Inamu y su visión reduccionista sobre el papel y condición de las mujeres costarricenses -incluyendo a su madre desde luego- es un buen ejemplo de ignorancia y temor.

Eventualmente don Óscar podría tener razón cuando alude a circunstancias técnicas del manejo presupuestario y los resultados de una institución. Esa debiera ser la obligación de cualquiera que ostente una diputación en la Asamblea Legislativa. Pero debe hacerse con rigurosidad de argumentos, con demostraciones y evidencias; no con soberbia y palabras soeces. Si el Inamu está bien o mal no es porque existan las lesbianas -como él dice-, sino porque su concepto y manejo podrían ser distintos. ¿Cuál es la propuesta de don Óscar López? Como diputado, ¿ha reunido criterio técnico para sostener un argumento respecto al Inamu? Su único argumento es el descrédito y eso no es más que el mismo signo de la ceguera; ceguera que lleva al sinsabor de la vida. 

Ignorancia y temor. Ignora don Óscar que el Inamu es la expresión institucional de la puesta en marcha de una perspectiva de derechos humanos que el Estado costarricense abraza desde hace muchos años, en procura de una sociedad justa, equitativa y democrática. Ignora don Óscar que sus argumentos a favor de las personas con discapacidad también se nutren de esa misma matriz de derechos humanos. ¿O será que don Óscar piensa que existen unos más humanos que otros?

El miedo al cambio es la ceguera en sí misma. La ceguera es vivir en un mundo donde la esperanza ya no tiene cabida. Despotricar contra instituciones simplemente porque a uno le viene en gana, no es lo propio de un diputado. Es más bien, lo propio de un ciego de Cuesta de Moras.

 

*Sociólogo