
El caso Pecho de Rato obliga a una profunda reflexión que no solo incumbe al Gobierno, la oposición política y la sociedad civil organizada. También a todos los costarricenses:
La crisis de inseguridad, ha llegado a un nivel de profundidad y ha generado tal grado de criminalidad, incertidumbre, miedo social y corrupción que tenemos que analizarla, críticamente, al margen de cualquier visión político partidaria y enfrentarla, estratégicamente, como una urgente necesidad patriótica y una responsabilidad conjunta y unitaria de los tres Poderes del Estado.
Esta es una “crisis país” y si las cosas se hacen bien… con correcta información técnica policial y la necesaria cooperación internacional, hasta se capturaría al capo de capis “el Diablo” y su extendida trama delincuencial.
Así lo han demostrado el Fiscal General Carlo Diaz y el Director del OIJ Michael Soto, coordinando y realizando la más grande y exitosa operación policial de la historia, desmantelando la poderosa banda de Pecho de Rata y capturando familiares y cómplices que, a medida que se profundiza en el caso, mucho más se confirma lo mal que estamos, como país, en materia de criminalidad, sicariato e inseguridad y los profundos niveles de penetración de la narcoactividad, a lo largo de muchos años y varios gobiernos.
Aceptémoslo: esta es una “crisis país” y todos los actores y responsables estatales de la seguridad, sin excepción, así como la ciudadanía y la prensa, tenemos que unir voluntades y acciones, capacidades y esfuerzos integrales, para alcanzar necesarios y urgentes acuerdos nacionales y enfrentar, estratégicamente y con éxito, el enorme poder criminal de la narcoactividad.
En democracia, podemos y debemos tener muchas diferencias políticas y someter a debate todos los temas de la agenda nacional, pero las broncas, la división y polarización del país, solo benefician a los narcotraficantes. Es tan grande el poder destructivo de la narcoactividad y la corrupción nacional que genera, como se ha demostrado en el caso Pecho de Rata, que es urgente unir firmemente al país y trabajar, coordinadamente, en una estrategia común, integral y nacional desde los tres Poderes del Estado. Ese es el camino correcto.
En la pasado legislatura, los Diputados aprobaron unánime y valientemente reformar el artículo 32 de la Constitución Política, para extraditar nacionales ligados al narcotráfico internacional. Los resultados positivos están a la vista.
Entendámoslo: Es gravísimo que, un Ex ministro de Seguridad Pública y Ex Magistrado de la Sala III Penal, haya sido requerido y extraditado a los Estados Unidos. Con ello y hay que decirlo de frente, la política nacional tocó fondo.
¡Profundicemos ese camino de unidad nacional! Lo contrario es un gravísimo y censurable error. La lucha frontal contra la narcoactividad es por Costa Rica.
¿Y usted qué opina?