El caos migratorio y sus consecuencias

Opinión

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Eduardo Flores Buitrago

Abogado

Es evidente y manifiesto que el nuevo gobierno de los Estados Unidos de América buscará poner orden en su política migratoria. Muchas personas que en algún momento fueron solicitantes de refugio en Costa Rica perdieron su trámite al abandonarlo, no acudir a la entrevista de elegibilidad o dejar vencer sus permisos migratorios. 

Asimismo, muchas personas extranjeras en Costa Rica que tenían categorías migratorias vigentes las perdieron por no haber renovado a tiempo, mientras que otros residentes permanentes renunciaron a su estatus para optar por un parol migratorio hacia Estados Unidos.

Estas personas, seducidas por el llamado “sueño americano”, ingresaron a Estados Unidos como solicitantes de asilo o con permiso humanitario. Cabe destacar que todos los solicitantes de asilo en Estados Unidos, después de cinco meses de haber presentado su solicitud, pueden pedir un permiso de trabajo mediante el formulario I-765. 

Sin embargo, optar por este documento no significa obtener legalidad migratoria, simplemente les da la posibilidad de trabajar legalmente mientras su petición de asilo continúa en trámite.

Los que llegaron con parol humanitario son conscientes de que dicho permiso fue otorgado por un período limitado de dos años, con su correspondiente permiso de trabajo. Muchos abandonaron Costa Rica, renunciando a su estatus migratorio para buscar mejores oportunidades en Estados Unidos. 

No obstante, al cumplirse los dos años, el programa de parol humanitario no se prorroga, estas personas perderán su estatus legal en territorio estadounidense. En algunos casos, podrán realizar un ajuste migratorio, pero otros se verán obligados a regresar a los países de los que huyeron, como Costa Rica, donde en muchos casos dejaron atrás una vida que ya no pueden retomar.

Lo cierto es que no existe un control exacto de cuántos migrantes abandonaron Costa Rica de forma irregular, pero lo que es seguro es que este fenómeno traerá consigo un retorno masivo de inmigrantes, muchos de los cuales en algún momento hicieron vida en este país. 

Esta situación generará una presión adicional sobre el sistema migratorio y de refugio de Costa Rica, un destino conocido por muchas naciones del mundo como lugar para pedir protección internacional.

Sin embargo, no todos los migrantes que llegan a Costa Rica cumplen con los requisitos para obtener el refugio. En muchos casos, confunden problemas sociales, de empleo, delincuencia o estilo de vida con persecución, lo que lleva a que no sean elegibles para el estatus de refugiado. 

Aquellos que no califican recurren a la última fase del proceso: invocar el recurso de revocatoria con apelación, que termina en el Tribunal Administrativo Migratorio (TAM).

Estamos ante una situación crítica que ya se pronostica. Es necesario tomar acciones para evitar un caos migratorio que podría desbordar los recursos y capacidades de Costa Rica.