El ambiente limonense

Toda la situación que está pasando en el cantón de Limón gira en torno a lo que está ocurriendo en la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), creada en 1963. Como ente autónomo del Estado, con carácter de empresa de utilidad pública que asumirá las prerrogativas y funciones […]

El 54% de los reclamos de los oficiales son por montos menores a ¢60 mil.

Toda la situación que está pasando en el cantón de Limón gira en torno a lo que está ocurriendo en la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), creada en 1963. Como ente autónomo del Estado, con carácter de empresa de utilidad pública que asumirá las prerrogativas y funciones de autoridad portuaria, tendrá a cargo construir, administrar, conservar y operar el puerto actual de Limón y su extensión a Cieneguita, así como el puerto de Moín y otros puertos marítimos y fluviales de la Vertiente Atlántica.

La situación laboral en Limón se encuentra en una dramática crisis. Con la entrada en operación de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM), a cargo de la empresa holandesa APM Terminals, en apariencia las expectativas de desarrollo no son las que se esperaban, más bien el nuevo puerto ha generado desocupación. Las cosas se han puesto tan difíciles para la institución que el gobierno ha determinado que lo más recomendable es la reestructuración. El 80% de la carga será manejada por APM Terminals, por lo tanto la Junta debe reducir su planilla de 1.186 a 400 trabajadores con el propósito de recuperar el rumbo operativo y financiero, pues bien, las nuevas tareas empresariales aún no están muy claras.

En estos últimos meses Japdeva pasó de tener los egresos por salarios y gastos operativos superiores a los ingresos; es decir, desde hace mucho tiempo que viene trabajando con déficit. Por eso es necesaria la reducción de personal, para eso los diputados aprobaron la ley de reestructuración de Japdeva, con lo cual abrieron el camino a la reducción de personal mediante tres modalidades, a saber: prejubilación, despido con incentivo económico y traslados horizontales, así el trabajador puede escoger el sistema que más le conviene.

Se vienen explorando algunas ideas para mantener a flote la institución, el transbordo de carga figura como una de las principales opciones de negocio, pero me parece que de llevar ese proyecto a la realidad no es algo de la noche a la mañana, en el país un simple trámite gubernamental dura una eternidad. Una pregunta: ¿están los muelles limonenses en capacidad de recibir barcos de gran calado para luego pasar la carga a otras embarcaciones más pequeñas? Otro asunto: ¿este tipo de operación no estaría entrando en un conflicto de negocios con APM Terminals por el manejo de los contenedores? Se supone que ellos tienen la exclusividad. 

El limonense ha sido cómplice de su propia adversidad y ahora estamos viendo las consecuencias. Por ejemplo, Japdeva siempre se ha visto como una oportunidad laboral y no como una fuerza empresarial; por otro lado, la institución en sus tantos años de existencia no trató de explorar otros negocios, no conozco de ningún dirigente político limonense que haya invitado a los empresarios a invertir en la región teniendo la cercanía portuaria.

Limón no es una comunidad muy unida, cada quien rema en su propia dirección, por todos los problemas que pasan se culpa al gobierno y no hacemos nada por mover un dedo. El abuso de las huelgas de los muelles le hizo mucho daño al cantón central, el sindicato (Sintrajap) no está defendiendo a Japdeva ni la suerte de los trabajadores, está defendiendo su propia supervivencia. El turismo es una buena alternativa y aún nadie se mueve como para decir que sí se puede.

Pues bien, estas son algunas de las tantas cosas que están pasando en el ambiente limonense, pero el pueblo debe entender que en lo de APM Terminals y la modernización de Japdeva no hay marcha atrás.