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Rodrigo Chaves, presidente de la República, reprendió a Tomás Soley, titular de la Superintendencia de Pensiones (Supen), y su antecesora Rocío Aguilar por ser propulsores de la reforma al Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP) que en principio se pondría en marcha el 1 de abril.
A esta reforma también se le conoce como los fondos generacionales.
Dicho planteamiento contemplaba implementar el modelo de fondos generacionales, con el cual las operadoras dividirían el monto de los cotizantes de acuerdo con su edad para manejarlo en distintos tipos de inversiones.
Sin embargo, se postergó por un año, ya que el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) indicó que hacen falta estudios técnicos.
“Doña Rocío y Tomás son muy amigos de cierta gente, me parece a mí, entonces dicen ‘echémonos al agua’ porque a cierta gente le conviene que ocurra eso, esa es mi impresión.
¿Qué le ha dado Rocío Aguilar a Costa Rica que sea bueno? ¿Y ahora le vamos a creer? No, que hagan los estudios”, sentenció el mandatario.
Chaves manifestó durante la conferencia de prensa de los miércoles que es normal que por la falta de estudios se tomara esta decisión, ya que no se tiene claro cuáles serían sus implicaciones en la economía nacional.
“Quien tenga dos dedos de frente se da cuenta que eso va a cambiar los precios en el sector financiero: tasas de interés, tipo de cambio y el costo de deuda de Hacienda.
Una cosa así no se puede hacer sin los estudios. Excelente que Conassif haya dicho ‘yo no voy a mandar una nave al espacio como la NASA, dibujada en una servilleta’”, agregó.
Además, “respetando la independencia del Banco Central”, respaldó la postura de su presidente Roger Madrigal frente a este tema porque desde antes de conocer sobre el retraso dijo que estaba a favor de la propuesta, pero que se requería un análisis más profundo.
¿Por qué se postergó?
El Conassif por votación mayoritaria decidió aplazar la entrada en vigor del plan para que la Supen lleve a cabo análisis más profundos sobre elementos clave como las tasas de reemplazo, los límites de inversión y el impacto real que generaría en los fondos de pensiones.
La reforma pretende dividir a todos los trabajadores cotizantes en cuatro grupos, según su año de nacimiento: grupo A: nacidos en 1969 o antes, grupo B: entre 1970 y 1979, grupo C: entre 1980 y 1989, y grupo D: de 1990 en adelante.
Sin embargo, el Conassif advirtió que esta segmentación provocaría distorsiones en los rendimientos que recibirán quienes están próximos a pensionarse en comparación con las nuevas generaciones.
También expresó preocupación por la amplitud de los rangos etarios establecidos y la falta de fundamento técnico para tomar decisiones de fondo.
Por último, alertó que “el proyecto no logra reducir la exposición al riesgo de mercado de los pensionados que tiene el régimen actual, ya que no desarrolló productos de retiro que brinden estabilidad a las pensiones frente a eventuales choques de mercado”.

