
El Gobierno adoptó una postura cautelosa ante el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la suspensión temporal en la aplicación de nuevos aranceles.
La medida surgió luego de que más de 75 países, entre ellos Costa Rica, manifestaran su preocupación por las implicaciones de esta política comercial.
Durante la conferencia de prensa semanal, el ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, confirmó que el Ejecutivo solicitó información oficial al gobierno estadounidense para esclarecer el alcance de la suspensión y su posible impacto sobre las exportaciones nacionales.
“Desde el gobierno ya elaboramos una estrategia para mitigar cualquier impacto en caso de que los aranceles continúen. Por eso seguimos en consultas, primero con el sector exportador, para atender cualquier incidencia o inquietud que surja”, señaló el jerarca.
Tovar aseguró que mantienen comunicación permanente con la Embajada de Costa Rica en Washington y que están a la espera de la publicación oficial de la orden ejecutiva que confirme el anuncio divulgado por Trump en sus redes sociales.
Por ahora, el plan de contingencia sigue en marcha. Incluye acciones de acompañamiento a sectores sensibles y ajustes en materia de competitividad, de cara a escenarios de afectación por alzas arancelarias.
Preocupación en sectores productivos
Desde el sector agrícola, el presidente de la Cámara de Agricultura y Agroindustria (CNAA), Óscar Arias Moreira, consideró urgente que el Ejecutivo impulse medidas compensatorias si la amenaza de aranceles persiste.
“Las autoridades deben buscar formas de compensación. Una opción es ajustar la tasa de política monetaria para propiciar una revaloración del dólar. También se deben fortalecer las condiciones de competitividad y eliminar cuellos de botella y trabas burocráticas”, indicó.
En el sector exportador, la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) confirmó que, hasta el momento, el arancel del 10 % impuesto el 2 de abril sigue vigente para los productos nacionales.
“La información que ha circulado es que el arancel del 10 % se aplicaría de forma uniforme, sin distinción entre países. Por ahora, seguimos trabajando con Procomer y Comex en acciones que minimicen el impacto para el sector exportador y productivo”, afirmó Víctor Pérez, presidente de Cadexco.
Por su parte, la Cámara de Comercio Exterior (Crecex) sostuvo que, aunque existe una suspensión general, el escenario no debe leerse como una ventaja estructural para ningún país, ya que todos quedaron en igualdad de condiciones.
“Hay que ser cautelosos y dar seguimiento constante. Estamos en el piso del arancel, como nuestros principales competidores. Eso reduce la desventaja, pero no elimina el riesgo”, manifestó Rodney Salazar, presidente de Crecex.
Mientras la Casa Blanca define oficialmente los alcances de la pausa anunciada, el país permanece en alerta diplomática y comercial. Los sectores productivos esperan claridad en las próximas semanas y, sobre todo, reglas del juego estables para planificar su estrategia exportadora.
Javier Adelfang
Economista
“La guerra comercial nunca se detuvo, pese a esta aparente tregua arancelaria, ya que detrás del conflicto comercial hay uno más grande, que preocupa a EE. UU.: el ascenso de China”.
Fernando Rodríguez
Economista, UNA
“Yo creo que es importante que los Estados Unidos transparenten los objetivos que tienen. Ojalá en estos 90 días haya más certeza para entender qué es lo que va a pasar hacia el futuro”.
Leiner Vargas
Economista, CINPE–UNA
“Esto lo que crea es, políticamente, más tensión y, en términos de las decisiones económicas, más incertidumbre, lo que genera mayor preocupación en los corrillos de los inversionistas”.


