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En una ceremonia en Puerto Caldera de Puntarenas, se presentaron las tres embarcaciones que el Gobierno de Estados Unidos donó a Costa Rica.
Tras 3 meses de capacitación en Baltimore, Maryland, 44 oficiales del Servicio Nacional de Guardacostas regresaron al país con las lanchas tipo Libertador de 110 pies.
Los oficiales se familiarizaron con los barcos, la ingeniería y los detalles operativos en el astillero que Guardacostas de EE.UU. posee en Baltimore.
En dicha presentación se encontraba la embajadora Sharon Day, quien señaló que los navíos son importantes recursos para Costa Rica, pero más sus tripulantes.
“Los dedicados oficiales de Guardacostas pasaron los últimos meses soportando el álgido frío del invierno de Baltimore, entrenando sin cansancio para convertirse en expertos operadores de estos barcos.
Su compromiso con Costa Rica es evidente y estamos muy orgullosos de lo lejos que han llegado y todo lo que son capaces de hacer ahora”, adujo.
CAPACITACIÓN
La capacitación consistió en 61 simulacros en náutica, control de imprevistos, ingeniería y emergencias médicas, que incluyeron áreas tales como comandar los buques cuando hay poca visibilidad, anclaje de precisión, pérdida de gráficos electrónicos y sistema integrado de navegación.
Además, amarre junto a muelle, preparación para abandonar el barco, lanzamiento y recuperación de la embarcación, remolcar y ser remolcado, hombre al agua, rescate y asistencia, extinción de fuego y eliminación de humo, emergencias de comunicaciones internas.
Entre los 44 uniformados se encuentran comandantes, primer teniente, contramaestre, oficiales ejecutivos, operativos, de navegación, ingenieros navales, electricistas, ayudantes de maquinistas, marineros, artilleros, especialistas en alimentación y controladores de imprevistos.
Los talleres no concluyeron en Baltimore, pues la Embajada de Estados Unidos aprobó más capacitaciones para darle continuidad a lo aprendido en esos tres meses, actualizar conocimientos de los comandantes, contramaestres, técnicos y electricistas. Se impartirán en los próximos meses.
El presidente Luis Guillermo Solís no ocultó su sentimiento de felicidad tras observar las lanchas y agradeció la ayuda del Gobierno norteamericano.
“El Libertador Mora, Cañas y Rodrigo Carazo, por primera vez en nuestra historia Costa Rica cuenta con los recursos necesarios para proteger 538 kilómetros cuadrados de mar, y con estos equipos los oficiales que han estado luchando con los dientes ahora tendrán los recursos necesarios para hacerlo con mayor eficacia”, sostuvo el mandatario.
EMBARCACIONES
Dos navíos que se donaron son patrulleros clase Isla que se transformaron en Libertador cuando se transfirieron a nuestro país, tienen un largo de 110 pies.
Están provistos de equipos de comunicación y navegación de última generación, rangos operacionales y capacidades marítimas excepcionales.
Estuvieron en servicio activo para los Guardacostas de Estados Unidos, solo que se remodelaron y adaptaron a las necesidades nacionales.
La donación, incluyendo renovación de embarcaciones, mejora de equipos y capacitación de personal, alcanza los $18,9 millones.
Además, hace solo dos semanas EE.UU. facilitó una tercera lancha igual a las dos patrulleras descritas.
Esta llegó a Caldera y tiene un valor de $10 millones, incluido el transporte hasta Tiquicia, mejora de equipos y capacitación de personal para operación.
Gustavo Mata, ministro de Seguridad Pública, explicó que “la donación de estas tres patrulleras, más las otras embarcaciones que estamos comprando, las aeronaves que nos donará Estados Unidos y la instalación de un potente radar en la Isla del Coco, es parte de todo el gran plan de seguridad en el que hemos estado trabajando en esta administración.
Este equipamiento nos está permitiendo dejar blindado el país ante las amenazas del narcotráfico, el crimen organizado en general, delitos contra el ambiente, así como la pesca ilegal”.
4 HELICÓPTEROS
Tras la entrega de las embarcaciones al Servicio Nacional de Guardacostas, le siguió la donación de cuatro helicópteros UH-1ST a la Dirección del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA) por parte del gobierno gringo.
Estos incrementarán la capacidad del SVA para dar apoyo en las actividades marítimas, aéreas y la atención de emergencias, ya que pueden operar en terreno montañoso y condiciones climatológicas variables propias de nuestro país.
El SVA podrá cubrir más territorio y acudir a los operativos de seguridad, patrullajes preventivos y de asistencia humanitaria.
Igualmente incrementarán el traslado de personal, provisiones y dar servicios de rescate en lugares de difícil acceso.
Esta donación incluye el reacondicionamiento de las aeronaves, capacitación de los pilotos para los miembros del SVA que estarán a cargo de los helicópteros que llegarán al país en 4 meses.
Estados Unidos se encargará del mantenimiento y repuestos durante la capacitación que puede llevar dos años; el SVA asumirá los costos operativos.
La oficina para Asuntos Antinarcóticos, Seguridad Ciudadana y Justicia (INL, por sus siglas en inglés) hizo esta entrega con un costo que asciende a los $43 millones.