
El Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) y el Observatorio de la Política Nacional (OPNA), ambas entidades de la Universidad de Costa Rica (UCR), coinciden en que la economía castigará tarde que temprano al presidente Carlos Alvarado.
Ambos documentos afirman que el repunte en la popularidad por la gestión que hace en la pandemia Covid-19 es un efecto coyuntural no sostenible en el tiempo.
Ya los primeros anuncios de la reactivación económica del Gobierno dieron pie a críticas de todos los sectores por la escasa visión y practicidad de los planes para recuperar la normalidad en el país tras los efectos de la crisis del coronavirus.
COMPARACIONES
El CIEP en su análisis de la situación país durante abril del 2020 dio a conocer una posibilidad de cómo avanzará la situación en Costa Rica una vez superada la fase crítica de la pandemia. Lo anterior respecto con lo ocurrido en dos periodos recientes de la historia costarricense: el gobierno de Rodrigo Alberto Carazo (q.d.D.g.) y la primera administración de Óscar Arias Sánchez.
“Para el año 1978, al inicio de la administración Carazo previo a la crisis de 1980, hubo una valoración positiva hacia su labor como presidente, que disminuyó precisamente al experimentar los efectos de la crisis económica”, se lee en el documento del CIEP.
El Barómetro de las Américas, herramienta que se usó para el comparativo, también halló momentos de popularidad para 1987 en medio de “las crisis políticas de Centroamérica y el Premio Nobel del presidente Arias”. Sin embargo, estos momentos de alta popularidad son coyunturales y muestran un declive posterior.
De hecho, en la más reciente publicación del CIEP las perspectivas económicas del Gobierno no mejoraron, pues un 67% de las personas sostienen que la situación económica del país es mala o muy mala.
¿RELANZAMIENTO?
La OPNA por su parte se dio a la tarea de analizar el discurso presidencial de rendición de cuentas el pasado 4 de mayo, el cual según los investigadores “estuvo centrado en la emotividad, en el simbolismo de valores nacionales compartidos y en la apelación a no aflojar”, pero de acuerdo con este tipo de especialistas el mensaje estuvo ausente de una verdadera rendición de cuentas y una especificación de medidas.
Por ejemplo, en el apartado “Recuperación de la pandemia” las medidas específicas brillaron por su ausencia.
Es por esto que la investigación que analizó la coyuntura entre marzo y mayo del 2020 expone que la disertación de Alvarado “fue una suerte de anuncio de relanzamiento del Gobierno y de la Costa Rica del Bicentenario bajo la consigna de una (¡ahora sí!) presunta ‘unidad nacional’ y no solo un gobierno de ‘unidad tripartita PLN-PUSC-PAC+PRN’”, reza el estudio.
La OPNA fue ampliamente crítica en señalar y coincidir con otros expertos en que al discurso del presidente a dos años de iniciar su administración le falta especificidad sobre las “reformas importantes” en materia de reactivación económica.
Estas llegaron a finales de la semana anterior, pero tal como lo expuso DIARIO EXTRA las propuestas tampoco convencen, dicho lo anterior se confirmaría la tesis de ambas investigaciones sobre el castigo que sufrirá la administración por las escasas propuestas convincentes en este sentido.
TICOS POCO CONVENCIDOS
En las calles de Costa Rica la realidad no es muy lejana de lo que indican ambos estudios, pues la primera mitad del periodo de gobierno de Carlos Alvarado no convence a una gran mayoría de ticos, quienes catalogan de una manera bastante regular el desempeño del mandatario.
En algún sentido consideran que la labor del equipo de gobierno resulta más destacada que la del propio presidente.
Y justamente al hablar de la coyuntura que enfrenta nuestro país, hay quienes creen que las acciones ejecutadas son parte de su trabajo, por lo cual no debería premiársele por ello.