Duelo en el Mare Nostrum

“No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo. No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo, tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego, y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.”

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“No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo. No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo, tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego, y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.”

 Las siempre actuales y acertadas palabras del cantautor y poeta argentino Rafael Amor remiten de inmediato a la desventura de tantos migrantes que arriesgan y pierden la vida diariamente en la búsqueda de mejores condiciones económicas, políticas, sociales y en general, de seguridad humana para ellos y sus familias.

 

Aunque cada uno en su contexto y por razones distintas, difícil es pensar en la situación de vulnerabilidad, desafío, inseguridad e injusticia que comparten tanto los niños centroamericanos migrantes hacia Estados Unidos, como aquellos migrantes africanos y árabes que se aventuran en el Mediterráneo para llegar a tierras europeas. Víctimas de traficantes de personas o coyotes, individuos y familias invierten sus escasos ahorros en el viaje a esa tierra llena de promesas donde aparentemente podrán construir sus vidas lejos del conflicto, la violencia, el desempleo y el hambre. 

 

Sin menospreciar jamás las dimensiones del problema de las migraciones en otras áreas del mundo, la pérdida de aproximadamente novecientas vidas tras el hundimiento de uno de los barcos que zarpó de costas libias transportando migrantes africanos y de medio oriente la semana anterior ha contribuido a visibilizar una crisis migratoria en Europa, que viene agudizándose desde momentos posteriores a la primavera árabe y que pocos querían aceptar. Naciones Unidas no ha dudado en alertar a las autoridades europeas al considerarla una crisis de proporciones épicas. Cientos de miles de personas tratan de cruzar el Mediterráneo anualmente, provenientes de África Sub-Sahara, Siria, Eritrea y Somalia, y este año, el número de muertes de enero a abril ha aumentado 18 veces, si se le compara con las muertes para el mismo período el año pasado (OIM). 

 

La ruta migratoria más común es aquella que se origina en Libia y conduce hasta las costas italianas, aunque también existen rutas hacia Grecia y España. Los países del sur europeo tales como Italia y España reciben presiones migratorias muy grandes por ser geográficamente los primeros puntos de contacto en territorio europeo, y ellos no dejan de manifestar su preocupación y de solicitar a sus socios del bloque mayores recursos para la seguridad y rescate. Estos países, más acostumbrados a que fueran sus habitantes los que tradicionalmente migraban hacia otros países europeos, se sienten incapaces de asumir el número incesante de inmigrantes de los últimos tiempos. Sin embargo, cabe mencionar que una gran parte de los inmigrantes se desplazan luego a países del norte europeo. Italia recibió aproximadamente 170.000 inmigrantes en el año 2014, pero una gran parte migró luego hacia otros países (ACNUR). Suecia es el país que recibió más solicitudes de asilo per cápita en el 2014, con 8.4 aplicantes por cada 1000 residentes, y Alemania el país con más aplicantes para ese año, con un total de 200.000 solicitudes de asilo actualmente, provenientes de Siria, Kosovo, Serbia y Eritrea (ACNUR). 

 

La situación política de Libia ha facilitado sobremanera los movimientos migratorios desde sus litorales debido a la debilidad del Estado y de falta de control en sus fronteras y costas. De acuerdo con el New York Times, si bien un gran número de habitantes de países del Africa Sub-Sahara había migrado previamente a Libia, tras la guerra civil en dicho país ellos se han visto forzados a buscar mejores condiciones en Europa. Asimismo, a raíz del conflicto en Siria y la dificultad para migrar a países vecinos, los sirios tienen que viajar vía aérea hacia Sudán y de ahí a Libia con el fin de zarpar finalmente hacia Europa. El pasaje para una anhelada vida digna: entre los 400 y 800 dólares para los pasajeros africanos y cerca de los 1500 dólares para los sirios. Desafortunadamente, para muchos representa un pasaje a la muerte. Sólo en el mes de abril han muerto cerca de 1720 personas en el Mediterráneo en su tránsito hacia territorio europeo (OIM).

 

Es importante mencionar que, para poder entender el fenómeno de las migraciones, deben tomarse en consideración los denominados pull/push factors, o factores de atracción y expulsión. Éstos son los factores que atraen a los migrantes al país de destino y los que generan o exacerban los flujos migratorios en el país de origen.

 

Los factores de expulsión (origen) que han obligado a estos migrantes a buscar refugio en Europa comprenden -entre otros aspectos- el conflicto, la opresión y la violencia en diversos países (por ejemplo Siria, Libia y Somalia), estados fallidos donde el estado de Derecho y el control del territorio por parte de las autoridades es prácticamente inexistente (por ejemplo Libia), así como las condiciones de inseguridad y pobreza extrema en gran cantidad de Estados, pero sobre todo en los del Sur del Sahara. Esta serie de necesidades y condiciones han ocasionado que se busquen alternativas que sus estados de origen no son capaces de ofrecer, y por tanto, a explorar nuevos horizontes. Es aquí donde aparece la contraparte, los factores de atracción (destino). Es decir, las condiciones de estabilidad, libertad, paz, justicia y seguridad económica, política y física que otros estados pueden ofrecer y donde naturalmente la cercanía geografía juega un rol importante. Como es de esperar, entre más extensa la brecha entre los factores de atracción y los de expulsión (origen y destino), mayores probabilidades de aumento de movimientos migratorios existirá. 

 

MINIMALISTAS. Es por eso que al analizar las acciones europeas frente a la crisis migratoria actual, las mismas dejan mucho que desear. Tras la reunión de los líderes de la Unión Europea para analizar el tema de la migración, el jueves anterior, se decidió triplicar los gastos de su operación de protección de fronteras denominada Tritón, que actualmente asciende los $3 millones por mes. Asimismo, la Unión Europea propuso un programa de reasentamiento que abriría 5.000 plazas para migrantes dentro de la categoría de “protección”, y acordó también hacer frente al problema de los traficantes de personas desde antes del embarque mismo. No en vano, los representantes de Naciones Unidas y de organizaciones no-gubernamentales que trabajan en el tema de las migraciones criticaron fuertemente las medidas adoptadas, calificándolas de minimalistas. Y es que, desafortunadamente, se ha visto a una Unión Europea cautelosa y con medidas tímidas que no abordan de forma alguna las raíces del problema migratorio, y que no se enfocan particularmente en los factores de expulsión mencionados anteriormente para poder cerrar la brecha que favorece la migración. De seguro, los líderes no dejaron de considerar los efectos de la crisis económica y el descontento con el desempleo en algunos de los países de la Unión, los crecientes prejuicios contra los inmigrantes, ni las presiones de los partidos de extrema derecha que han visto en aumento el número de seguidores a raíz de sus consignas anti-inmigrantes. 

 

Mientras no se aborden los problemas centrales de la crisis migratoria, y mientras se continúe analizando el tema desde la perspectiva única de la protección y seguridad de las fronteras y de enfoques regionales y culturales diversos, no podrá adoptarse una política migratoria europea comprehensiva y consistente, que cuente con estrategias integradas, capaces de hacerse operativas a lo interno y externo del bloque, permitiéndole a su vez trascender y ver más allá de sí misma. Y finalmente, romper con el miedo, la exclusión y el odio hacia los inmigrantes, ya que a fin de cuentas como dice el poeta…”traemos el mismo grito, el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras, antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños.”

 

*Politóloga

 
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