
Un ajuste de cuentas por tema de drogas detonó la meticulosa y sangrienta balacera que se cobró la vida de Kirby Agüero Valverde, de 21 años, su mamá Isabel Valverde Quesada, de 64, y Aura Solís Delgado, de 16, en Santa Rita de Coyolar, Orotina.
En apariencia, la vivienda donde los sicarios acabaron con la vida de Agüero Valverde era un punto de venta de estupefacientes en ese tranquilo barrio de zona rural.
Así lo explicó Álvaro González, subjefe a.i. del Departamento de Investigaciones Criminales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quien reveló más detalles de las víctimas y los asesinos.
“Kirby Agüero Valverde cuenta con antecedentes por robo agravado, presenta dos disparos en la cabeza, en la vivienda de la par se encuentra a la madre de este y una joven menor de edad que es cuñada del hombre”, dijo.
“Consideramos que es un ajuste de cuentas por la dinámica de la violencia, hay informaciones confidenciales de que ese sitio se utilizaba como lugar para venta de droga, por lo que el perfil nos guía en esta dirección”, amplió.
Fuentes confidenciales mencionaron que se trataría de un pleito entre miembros de la banda de El Gringo y Los Chequelos, quienes habían perdido parte de sus familiares en una balacera, sin embargo esto no se confirmó. La joven, se dice, vivía en Orotina centro y llegó a la casa de su cuñado y suegra para pasar unos días, pues su pareja sentimental, un hombre al que se conoce como Pepe, fue herido de arma blanca en una riña la semana anterior.
CONOCIDO POR OIJ
De acuerdo con el OIJ, Kirby Agüero tenía expediente en las oficinas de San José por el delito de robo agravado y llevaba al menos tres años viviendo en Orotina con su familia.
Tanto él como su madre eran oriundos de la ciudadela 25 de Julio, San José, lugar del que no se descarta hayan tenido que irse por conflictos con otras personas de la zona, por lo que buscaron un nuevo comienzo.
Se supo también que el 30 de junio, a Kirby Agüero le ubicaron en la bolsa izquierda delantera del pantalón 14 puchos y 3 gramos de marihuana en las inmediaciones de La Cueva de Pelón, Orotina. Sin embargo, la tragedia los siguió hasta esa comunidad alajuelense, donde la muerte los interceptó de una manera violenta y de las manos de unos sujetos que analizaron su objetivo.
SICARIOS VIGILARON
El asesinato no es algo que se dio de la noche a la mañana, pues según las autoridades la manera en que actuaron los homicidas fue bajo un complejo método de intromisión en la casa.
Esto incluyó cubrir todos los flancos por los que las víctimas pudieran escapar y conocer específicamente los puntos en que se encontrarían, en especial Kirby, quien era el objetivo principal.
“Los tres sujetos llegaron en un vehículo color gris, se estacionan al frente e ingresan por un costado de la propiedad por un patio interno, se distribuyeron en las dos casas pues el ataque fue directo”, comentó González.
De hecho, a Kirby le dieron muerte en una cama, como si supieran que se hallaba en ese sitio, ya que no le dio tiempo de reaccionar a pesar de escuchar el alboroto del ingreso.
Según se supo, los gatilleros ingresaron como si se tratara de un allanamiento o una incursión violenta y disparando específicamente contra las víctimas. Mataron en el sitio a las tres personas y luego se dieron a la fuga.
El OIJ se encuentra en el proceso de recrear los hechos y determinar la victimología de cada fallecido, por lo que es muy temprano para saber qué motivó la masacre.
Los restos serán velados hoy en la Funeraria del Magisterio Nacional en Heredia, para luego pasar a las honras y posterior entierro en el cementerio de Santa Bárbara.