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La creatividad de las bandas en cuanto a formas de encontrar cómo ingresar droga a los centros penitenciarios no para. Sin embargo, la pericia y experiencia de los policías es mayor y logran efectuar decomisos.
En esta oportunidad, desde la Policía Penitenciaria se logró evitar el ingreso al Centro de Atención Integral Terrazas aparente cocaína que iba escondida en papel higiénico en una encomienda dirigida a un privado de libertad.
Como es usual, los oficiales siempre revisan los envíos hacia los prisioneros y en este caso se percataron, al inspeccionar el elemento de aseo, que dentro de sus hojas había un estupefaciente.
Tras identificar la intención de ingreso de dicha sustancia prohibida, se procedió a comunicar a la Dirección de Adaptación Social y el privado de libertad fue puesto bajo las órdenes del Ministerio Público.
OTROS CASOS
Hace menos de un mes, la Policía Penitenciaria decomisó un pequeño cargamento de sustancias estupefacientes dentro de una bolsa de frituras.
El caso tuvo lugar en el CAI Carlos Luis Fallas en Pococí. Tras la revisión, se pudo decomisar 9,7 gramos de cocaína y 6,5 gramos de marihuana. El incidente quedó en manos de las autoridades judiciales.
En los últimos años en las cárceles del país se han dado decomisos de droga de maneras muy particulares. En 2015, por ejemplo, las autoridades capturaron una “narcopaloma”. El abultamiento en el pecho de una paloma que llegó al módulo abierto de Mediana Seguridad del centro penitenciario La Reforma llamó la atención de un oficial. Con algo de comida y mimos, el agente logró atraparla. Tenía adherida una pequeña bolsa con 14 gramos de cocaína y 14 gramos de marihuana y su tarea era entregarla a alguno de los reos en ese sector, pero no fue posible determinar a quién iba dirigida.
De la misma manera que la “narcopaloma”, pero en 2019, llegaron los narcogatos, dos felinos entrenados que llevaban droga hasta los centros penales. El primer caso se reportó en la cárcel Nelson Mandela, en La Marina de San Carlos, cuando los oficiales vieron a un gatito blanco muy sospechoso paseándose por las zonas verdes del centro penal con un bulto en el cuello.
Las autoridades del Ministerio de Justicia precisaron que el envoltorio que llevaba el animal pesaba 158,9 gramos. Aunque en apariencia se trataba de cocaína, en ese momento no se descartó que fuera bicarbonato de sodio, el cual puede ser usado para fabricar piedras de crack al combinarlo con clorhidrato de cocaína. El otro narcogato fue capturado en la cárcel Jorge Arturo Montero, mejor conocida como La Reforma, ubicada en San Rafael de Alajuela.
En otros casos ha quedado claro que la tecnología es el mejor aliado para introducir sustancias ilegales en los centros penales, como en 2023 que se decomisó un dron, el cual intentaba dejar un paquete de cocaína en La Reforma en Alajuela. Como estos ejemplos existen muchos más, lo que demuestra cómo los delincuentes se toman su tiempo y esfuerzo para burlar la seguridad penitenciaria.