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Gobernar, en un sistema democrático como el costarricense, significa tener propuestas que se defienden con toda libertad para transformarlas en SOLUCIONES, a la vez que, inevitablemente, aceptar un sistema de pesos y contrapesos, la independencia entre los Poderes de la República, los límites constitucionales y legales, y los controles institucionales que el mismo sistema le ha impuesto al poder político emanado de las urnas electorales.
Todo ello obliga a una buena dosis de inteligencia emocional y capacidad de negociación política. De otra forma, se hace muy difícil la gobernabilidad.
El dato objetivo es que las últimas elecciones presidenciales se resolvieron en forma ajustada y en segunda vuelta, y que en la Asamblea Legislativa la bancada oficialista es solo de 10 entre 57 diputados y que esa otra mayoría de legisladores representa distintas fuerzas políticas y enfoques ideológicos.
Agréguele los aspectos subjetivos y de personalidad de los distintos protagonistas políticos y, como fenómeno incontrolable a nivel nacional e internacional, unas redes sociales impregnadas de fanatismo en una y otra dirección, a favor y en contra, estimuladas y manipuladas por expertos en inventar, mentir, desdibujar y distorsionar la verdad política de los hechos y las personas, como es la realidad a estas alturas de 2023.
Si la economía y la situación social de Costa Rica estuvieran en su mejor momento, uno hasta podría decir, simplemente, que son “cosas de la política”.
Pero no es así. El país atraviesa por uno de sus períodos más complejos y difíciles de las últimas décadas. La economía no se ha reactivado y todos los indicadores sociales andan entre mal y peor. Lo único que sí ha mejorado es la recaudación fiscal y los indicadores macroeconómicos, según constata el Banco Central. Pero el resto de la agenda nacional está prácticamente paralizada y no ha sido posible estructurar una agenda de prioridades políticas y “temas país” para lograr los ACUERDOS NACIONALES que se necesitan con urgencia.
Ese es el punto crítico en el que estamos al iniciarse las sesiones ordinarias de la Asamblea Legislativa. Las sesiones extraordinarias terminaron paralizadas. Se necesita, por ello, un gran esfuerzo patriótico entre todas las Fracciones Parlamentarias y la Casa Presidencial (Ministerio de la Presidencia y Mideplán), para encontrar y lograr, al menos, dos ACUERDOS MÍNIMOS:
1) En materia de Seguridad Nacional y Ciudadana en la Comisión de Seguridad y Narcotráfico. La violencia criminal y la penetración del narcotráfico son el primer tema de la agenda nacional o terminaremos siendo un país fallido.
2) En eliminar trámites y permisos públicos innecesarios y absurdos en la Comisión de Reforma del Estado, para así reactivar la economía, generar ingresos y distribuir riqueza entre emprendedores y amplios sectores del país.
¿Será mucho pedir para estos próximos meses? El peor escenario para Costa Rica sería no avanzar y profundizar tanto la actual como extrema polarización política.